Peor para la verdad

De reformas y sucesos sociales

En 1994, con motivo de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, en Chiapas surgió el movimiento del EZLN. Los comunicados del Subcomandante Marcos con sus reclamos sociales marcaron ese año, en donde la fiesta del ingreso a la era de los bloques comerciales quedo completamente opacada.

Ahora, 20 años después, México se encuentra en una dinámica de cambios con motivo de las reformas constitucionales aprobadas por el Congreso de la Unión, dentro de las que destaca la Reforma Energética.  

El escenario actual cuenta con algunos elementos que preocupan como el aumento de inseguridad y el surgimiento de grupos de autodefensas en diversas zonas del país, con algunos casos como en Michoacán en donde incluso se presume que existe algún tipo de adoctrinamiento ideológico.

También resulta preocupante que movimientos sociales se vayan multiplicando.  Durante las campañas presidenciales pasadas el #YoSoy132 se convirtió en el foco de atención para las nuevas generaciones de jóvenes que alzaron la voz y lograron forzar que los candidatos los escucharán. Las movilizaciones de la CNTE, como resultado de la Reforma Educativa, siguen vigentes y se presentan en diversas entidades.

En la ciudad de México, los denominados grupos anarquistas se están apropiando de las marchas y manifestaciones, generando caos a su paso por las principales avenidas.

Ahora, el reto es que la conducción de la implementación de las reformas se concrete del mejor modo, para ir generando en los diversos sectores de la población la conciencia de que los resultados serán en beneficio de la mayoría.

Hace 20 años, el TLC significó la reforma más importante del país y con el pasó de los años permitió que nuestra economía mantuviera una dinámica que no la llevara al colapso.

Por supuesto que en un país en donde convergen las más diversas corrientes de pensamiento y opinión, siempre deben de existir voces críticas que alerten sobre ciertos riesgos.

Eso sucedió hace 20 años y está volviendo a ocurrir nuevamente, lo cual nos permite como sociedad estar atentos de que las acciones del gobierno.

Ahora los retos deben de ir no sólo en la propia implementación de las tan mencionadas reformas, sino también en la atención de aquellos sectores sociales que han sido relegados y que encuentran en la protesta su mecanismo de presión para ser atendidos.

Vayamos más al fondo de los problemas y no nos quedemos en los discursos de críticas y lugares comunes,  Hemos avanzado mucho como sociedad en los últimos años, como para que una discusión, por el tema que sea, nos detenga.  

Los debates deben de ser para enriquecer, no para obstaculizar, porque el avance del país no puede detenerse.  

Así como hace 20 años se aprobó el TLC, ahora tenemos nuevas reformas constitucionales, y en los próximos años se darán nuevos cambios.  

Por supuesto, las voces críticas ahí estarán, porque así lo permite nuestra democracia. Esta es la dinámica de las sociedades modernas, que ahora debemos de asimilar ¿no cree usted?