Peor para la verdad

El largo conflicto EU-Venezuela

A inicio de semana, el Presidente Barack Obama emitió un decreto por el que declara a Venezuela una amenaza para la seguridad nacional estadounidense, además de imponer sanciones a siete venezolanos y expresar su preocupación por el trato que reciben los opositores al gobierno de Nicolás Maduro.

La postura asumida por el gobierno estadounidense viene precedida por una accidentada relación diplomática, en donde ambos países retiraron a sus embajadores en 2010.

Venezuela anunció el mes pasado la obligatoriedad de visas a los estadounidenses, además de ordenar revisar y reducir el personal diplomático de Estados Unidos en Caracas, bajo el argumento de impedir la llegada de eventuales “espías” a Venezuela.

 Con el anuncio realizado por Obama, se da el primer paso para iniciar un régimen de sanciones, mismo proceso que se utilizó con países como Irán o Siria.

 Sin embargo, la relación comercial de los Estados Unidos con Venezuela no es menor. A pesar de que Venezuela ha diversificado sus mercados, privilegiando a China por encima de EU, sigue siendo Estados Unidos el principal cliente de petróleo, ascendiendo la compra de crudo a un monto de un poco más de mil 500 millones de dólares mensuales.

 De inmediato, Nicolás Maduro condenó lo que calificó como el paso más “agresivo, injusto y nefasto que se haya dado contra Venezuela”, por lo que pidió poderes especiales a la Asamblea Nacional para gobernar por decreto en materia de seguridad ante la “agresión imperialista”, mismos que ya le fueron concedidos y que le permitirá actuar contra cualquier actividad interna que pretenda violentar la paz.

 La persecución que el gobierno venezolano ha tenido contra líderes opositores como el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, y el dirigente Leopoldo López, ha llamado la atención internacional y detonado esta nueva crisis entre ambos países.

 Resulta paradójico que mientras por un lado Obama está restableciendo canales comerciales y diplomáticos con Cuba, por el otro, se siga alargando un conflicto con Venezuela, país con el que mantiene una intensa actividad comercial pero se ha llegado a un punto donde las diferencias ideológicas vuelven a prevalecer.

Las acusaciones de planes de golpes de estado que Maduro ha realizado y las claras violaciones a los derechos políticos de los militantes de oposición en Venezuela, parecen revelar que el fantasma de la guerra fría se niega a irse, y continúa rondando en pleno siglo XXI, en nuestro continente, ¿no cree usted?