Peor para la verdad

La otra historia del villano

Falleció en días pasados el Senador Manuel Camacho Solís, uno de los actores fundamentales en la vida democrática de México,‎ cuya carrera política fue de la mano de momentos decisivos de la historia reciente de nuestro país.

Uno de los eventos más trágicos en la historia moderna de la Ciudad de México fueron los sismos de 1985. En ese momento, Manuel Camacho Solís era Secretario de Desarrollo Urbano, por lo que fue el reconstructor de la capital.

En 1988, fungió cómo ‎Secretario General del PRI en la campaña de Carlos Salinas de Gortari, su amigo desde casi la niñez. Los vientos de la transición democrática empezaban a soplar, y Camacho Solís fue el interlocutor, entre otros actores y fuerzas políticas, con el STPRM, quienes amenazaban con renunciar al PRI en plena campaña presidencial, por eso sus visitas a nuestra zona en esos días.

Su época como Regente de la Ciudad de México fijo las bases de la transformación jurídica y política de la capital de la República. Promovió la primera Reforma Política del Distrito Federal que dio origen a la Asamblea de Representantes del D.F. También atendió todas las movilizaciones que llegaban a la capital como el  Movimiento de la Coordinadora Magisterial y otros conflictos provenientes de varias entidades. Implementó el Programa “Hoy no circula”, se creó la primera Red de Monitoreo Ambiental, realizó los trabajos de rescate de Xochimilco, reubico  la Refinería Azcapotzalco, reordeno el comercio en vía pública del Centro Histórico creando plazas comerciales, se renovó el mercado de marisco y ‎la Central de Abastos.

También promovió la primera reforma política del DF, de donde surge la Asamblea de Representantes del DF.  ‎Remodelo el Auditorio Nacional que se encontraba en muy malas condiciones y lo elevó a un centro de espectáculos de clase mundial. Inició el programa de rescate de fachadas de edificios del Centro Histórico a través del INAH y del INBA.‎ Tuvo la visión de convertir uno de los basureros de la Delegación Cuajimalpa en el centro urbano Santa Fe, sede de corporativos y áreas residenciales.

Su cercanía con Carlos Salinas de Gortari y una administración de éxitos lo condujeron al camino de la sucesión presidencial, conteniendo con  Luis Donaldo Colosio, quien término obteniendo la  candidatura del PRI bajo la liturgia del tapadismo, a lo que Camacho Solís se opuso dimitiendo a la Regencia del D.F y no estorbar a la campaña presidencial. Esto lo hizo en una  época donde  tal posición era inadmisible, así que su rebeldía no solo lo descalificó sino que paso a ser sospechoso del crimen del candidato Colosio.

No acepto permanecer en la Secretaría de Relaciones Exteriores, a donde lo envió Salinas después de renunciar a la Regencia, ni hacer boletines para la prensa extranjera tras el levantamiento del EZLN. Su  protagonismo le gano campañas negras ácidas en su contra. Quizá los mismos que criticaban su capacidad negociadora frente a los conflictos que se desbordaba en los estados para paralizar al DF.

Al ser Comisionado por la Paz y Reconciliación de Chiapas logro el cese al fuego y encabezó la única reunión presencial con todos los integrantes del EZLN y el Subcomandante Marcos.‎

Su ex esposa Lupita Velasco, amiga de Diana Laura, quienes paradojas de la vida, padecieron la misma enfermedad.‎

Cómo la historia la escriben los vencedores, así Manuel Camacho paso a ser el “otro villano favorito”,  por su indisciplina y haber violado el ceremonial de salutación de Luis Donaldo C‎olosio. Si, aquella bala de Lomas a Taurinas tuvo más víctimas. Tal parece que nunca volvimos a ser los mismos, ni como país, y eso que esta historia aun no termina. Descanse en Paz, Manuel Camacho Solís y mis condolencias a toda su familia.