Peor para la verdad

El fantasma de la recesión

El Secretario de Hacienda, Luis Videgaray, salió a disipar las versiones de que México se encuentra en recesión, mismas que se habían generado ante los señalamientos del INEGI en el sentido de que según algunos indicadores macroeconómicos la economía de nuestro país se perfila hacía una etapa de recesión.

En conferencia de prensa efectuada en Palacio Nacional, negó que la economía mexicana esté en recesión, señalando que hay indicadores de crecimiento y generación de empleos, además de que se registra un repunte de  exportaciones y un dinámico ejercicio del gasto público. 

Las frías cifras, tanto del INEGI como las evocadas por el Secretario Videgaray, muestran que la economía no avanza, que su crecimiento es lento, y eso es algo que no puede negarse.  

Es importante considerar que la realidad económica del país no es muy elocuente, pero no de ahora, sino desde hace varios años.

Recordemos que a partir de la crisis económica del 2008, la economía no ha tenido un repunte importante.

Incluso en el 2009, bajo la presidencia de Felipe Calderón, se llegó a tener un desplome en la producción industrial del 13.2%, cifra que no se había registrado desde la crisis de 1995.

La historia de nuestro país, sobre todo para quienes crecimos en los 70 y 80’s, es de crisis recurrentes y de promesas de crecimiento económico.

Hay que reconocer que ha habido siempre esfuerzos por mejorar la economía, pero éstos no han sido suficientes como para reflejarse en los bolsillos de los mexicanos. 

El gran reto de la actual administración es romper con una inercia de indicadores de crecimiento que no han tenido el repunte que se esperaba. Impulsar a los sectores productivos, incluyendo a las pymes, permitirá alentar el mercado y generar confianza entre la población. 

También hay que considerar que la economía sufre el impacto de situaciones como la inseguridad, situación que prevalece en diversas regiones del país y que desinhibe la inversión y afecta el comercio, como lo hemos visto en nuestra zona conurbada, o como lo reflejan los indicadores el impacto del encarecimiento del precio del limón y el aguacate, por la situación que atraviesa Michoacán. 

Más allá de las declaraciones técnicas y de los mensajes de tranquilidad, es importante que se clarifique la información oficial y se impulsen las acciones que permitirán activar la economía, pero sobre todo, generar confianza en todos los niveles, más empleos y más inversiones. 

Con versiones encontradas como la difundida por el INEGI y la declaración de la SHCP, sólo se genera incertidumbre y nerviosismo en los sectores financieros, lo que perjudica aún más a nuestra economía.

Es responsabilidad de las autoridades encargadas de las políticas económicas coordinarse, no dirimir en los medios asuntos de vital trascendencia para el país, porque quienes resultamos afectados por sus diferencias somos todos los mexicanos, y principalmente nuestros bolsillos, ¿no cree usted?