Peor para la verdad

De debates y ataques

En las campañas políticas los debates se han convertido en un espacio obligado donde las y los candidatos tienen la oportunidad de exponer de sus propuestas de gobierno, ofreciendo a los electores la oportunidad de conocer y contrastar las visiones de cada uno.

Esta aduana, que por cierto no todos pasan de modo exitoso, se ha ido adecuando de acuerdo a cada entidad o contienda. En días pasados se realizaron los debates de los candidatos a las gubernaturas de Guerrero, Michoacán y Nuevo León.

 Es importante señalar que la rigidez de los formatos no permite que se genere un real intercambio de opiniones y visiones entre los contendientes. La realidad es que la mayoría de las veces se convierten en paneles de exposición de temas, ya que no se logra conformar un debate en forma.

 De igual modo, a pesar de que las reglas establecidas no lo permiten, se han venido utilizando estos espacios para ventilar acusaciones.

 El hecho de que se utilicen estos espacios de exposición para el ataque obra en contra del fomento a la participación ciudadana en los procesos electorales, porque en lugar de aprovechar la oportunidad de exponer ideas y propuestas, se termina convirtiendo en un ring en donde el menos señalado resulta ser el mejor candidato.

 Si revisamos la prensa un día después de la realización de los debates, veremos como las notas informativas hablan de los ataques que se dieron, las cartulinas, las fotos y los documentos mostrados en contra de algún candidato, y el tema de las propuestas queda completamente olvidado.

 La consolidación de nuestra democracia debe de pasar por el correcto uso de los espacios de promoción y difusión de propuestas de los contendientes a los diferentes cargos de elección popular, donde se difundan ampliamente las propuestas de cada uno, porque de otro modo se desvirtúa por completo la esencia del debate.

 No se trata de regular más o de hacer camisas de fuerza, sino de que los contendientes asuman el compromiso de no agredirse, de que las campañas negativas o “guerra sucia” disminuyan, o en su caso, se difundan por los medios de comunicación, que en su trabajo periodístico tienen la obligación de mostrar lo bueno y lo malo de todos los contendientes a algún cargo de elección.

 Esto es necesario para que los debates, que son el espacio de mayor oportunidad para poder comparar a las y los candidatos, dejen de ser un campo de batalla y se conviertan en una mesa de propuestas, que al final de cuentas es para lo que se realiza una campaña, para exponer a los electores los qués y los cómos, para de modo convincente, con argumentos, conquistar el voto. No con lodo, no con acusaciones ni ataques, ¿no cree usted?