Peor para la verdad

Es la corrupción

La  discusión se postergó por varios meses en el Congreso de la Unión. Las posturas políticas de las diversas fuerzas ahí representadas pusieron en varias ocasiones en riesgo la aprobación del Sistema Nacional Anticorrupción, que finalmente fue aprobado tanto en la Cámara de Senadores como en la Diputados, fue avalada por los Congresos locales necesarios y finalmente promulgada por el Presidente Enrique Peña Nieto.

Hay que reconocer la voluntad política que todos los partidos tuvieron al aprobar esta reforma que es trascendental para el Estado mexicano, principalmente para el fortalecimiento de las instituciones,  sobre todo ahora que el tema de la corrupción ha sido ventilado a todas horas en los spots que se transmiten con motivo de las elecciones.

Justamente por esta cantidad inusitada de acusaciones sobre abusos y excesos por parte de algunos funcionarios públicos, es que es resultaba de vital importancia darle el andamiaje legal a este problema.

Porque si el día de hoy nos preguntaran cual es el tema en el que coinciden la mayoría de los institutos políticos participantes, seguramente responderíamos que la corrupción, porque esa ha sido la acusación constante de unos con otros.

En este sentido, el hecho de que todos hayan aceptado impulsar y aprobar esta reforma representa en los hechos aceptación implícita de la parte de responsabilidad que le corresponde a cada uno de los partidos políticos por los errores cometidos en algún momento por algunos de sus militantes.

Este paso es el primero, pero el más importante, porque dota al gobierno en sus tres niveles de gobierno de un marco jurídico mas completo y moderno, acorde a los tiempos actuales y con el cual se previenen actos de corrupción no solo en el ámbito público, sino también en el privado.

Como bien señaló el Presidente Peña, la aprobación del Sistema Nacional Anticorrupcion es un esfuerzo inédito, en el que participaron todos los partidos, como en su momento lo hicieron con el Pacto por México, donde también se priorizaron los temas de interés general por encima de los intereses partidistas.

Pero sobre todo, porque en el tema de la corrupción es algo en el que todos coincidimos, porque se ha venido convirtiendo en una práctica que solo genera retraso y perjudica el desarrollo en general, al ser ya uno de los temas evaluados por organismos internacionales y en los cuales salimos muy mal evaluado.

Bienvenido sea pues el Sistema Nacional Anticorrupcion, y que su implementación logre sortear aquellos mismos diques que los diputados y senadores lograron sortear, por el bien y futuro de México, ¿no cree usted?