Peor para la verdad

De cascos azules y diplomacia

El anuncio realizado por el Presidente Enrique Peña Nieto en Naciones Unidas, con relación a que México participará en operaciones de paz de la ONU  a través de acciones de índole humanitaria, lo que se conoce como “cascos azules”.

Este anuncio da un giro por completo a la posición y tradición diplomática de nuestro país. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece en su Artículo 89, el principio de la no intervención en los asuntos de otras naciones.

La postura de México le ha permitido poder tener un papel preponderante en el concierto internacional, con autoridad moral y política.

Sin embargo, también es necesario hacer una reflexión sobre este asunto, sobre todo si se considera que la propuesta tiene que ver con las acciones de tipo humanitario, en países que se encuentren en una situación de vulnerabilidad ya sea por desastres naturales o de epidemias, hambrunas, etc.

Los especialistas han mencionado justamente que si se mantiene la participación de Mexico, ya sea militar o civil, en este ámbito de ayuda humanitaria, no se estaría contraviniendo la postura tradicional de México.

La realidad es que la enorme brecha de desigualdad que se ha generado entre los países más desarrollados y el resto del mundo, ha puesto en una situación de pobrezas millones de personas.

Veamos ahora como países en África se encuentran completamente indefensos ante la epidemia de Ebola. No hay dinero ni medicinas que les permitan atender una epidemia que esta costando la vida de miles de personas.

En situaciones de este índole, donde la desgracia humana y la miseria ataca a pueblos enteros, debe de reconsiderarse como la globalización, de la que tanto se habla en los discursos oficiales, debe incluir este tipo de circunstancias.

Dejando atrás las tentaciones de intervención bélica, que resultaban en muchas ocasiones nuevas colonizaciones avaladas por la misma ONU, vale la pena reflexionar sobre la propuesta realizada por el Presidente Peña.

Ahora, el reto de las Naciones Unidas no es solo el tema de la paz mundial, sino de cómo mantener el equilibrio internacional ante un esquema económico que ha generado enormes desigualdades entre los países.

Mantener y vigilar que la asistencia humanitaria se mantenga como tal, no es algo descabellado. Al contrario, en esta sociedad en constante evolución, bien vale la pena que aquellos países con mayor poder económico atiendan situaciones humanitarias, para recordarles la pobreza que sigue existiendo en otras partes del mundo, ¿no cree usted?