Peor para la verdad

En búsqueda de la paz mundial

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) fue quien este año obtuvo el Premio Nobel de la Paz. Resulta de especial relevancia, porque el escenario mundial se encuentra en medio del debate sobre el uso de armas químicas por parte de Siria, situación que generó incluso que Estados Unidos y Rusia tuvieran un distanciamiento similar al que ambas potencias protagonizaron durante la guerra fría.

Este premio al mismo tiempo representa un apoyo a la política internacional que sobre este tema había asumido Barack Obama, al solicitar en su momento apoyo para realizar una intervención en Siria, misma que no contó con el consenso suficiente y significó un fuerte golpe político al presidente norteamericano.

El también Premio Nobel de la Paz argumentó la importancia de no permitir que se repitan masacres como la que ocurrió en Medio Oriente, porque el peligro de que existan arsenales de armas químicas en algunos países representa un alto riesgo no sólo para los habitantes de estos países, sino para todo el planeta, que no puede estar siempre con la amenaza de una guerra en donde se utilicen armas nucleares o químicas.

En el caso de Siria, que es justo el que pone nuevamente esta situación en la agenda internacional, resulta lamentable que ante un tema tan delicado e importante, el Presidente Vladimir Putin de Rusia haya encabezado un grupo de países para evitar que la ONU interviniera, porque en la geopolítica actual, donde la economía es el eje transversal de las relaciones internacionales, no abona en nada la conformación de bloques opositores.

Angola, Egipto, Israel, Birmania, Corea del Norte, Sudán y Siria no forman parte del tratado, razón por la cual es posible que cuenten con arsenales de armas químicas.

En los 20 años que lleva esta organización trabajando, ha logrado contribuir a la eliminación de cerca del 80 por ciento de los arsenales químicos del mundo. Sin embargo, a pesar del avance, el peligro es que los países que cuentan con este tipo de armamentos representan focos de conflicto e inestabilidad mundial.

Esperemos que en las próximas cumbres mundiales, este tema vuelva a ser abordado y ahora si se asuma una posición única, que permita avanzar en la eliminación absoluta de las armas químicas.

La trascendencia de esta situación le brinda al Premio Nobel de la Paz la oportunidad de contribuir en las soluciones, y no como en otras ocasiones no menos trascendentes, ser sólo un reconocimiento a labores realizadas a favor de la paz mundial.

Por eso, ahora el reto no es sólo de la OPAQ, sino de todo el concierto internacional, que debe de unirse en este tema, relevantes para el futuro del planeta y que representa al final de cuentas nuestra supervivencia, ¿no cree usted?