Peor para la verdad

A las aulas

Oaxaca ha sido el centro de atención nacional después de que el Gobernador Gabino Cué anunció la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) y la creación de uno nuevo, para que el gobierno estatal asuma el control de la educación.

 La medida es trascendental porque en esa entidad es donde la denominada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) cuenta con el mayor número de agremiados, la denominada disidencia magisterial del SNTE, con el añadido de que los maestros oaxaqueños, acompañados de sus pares michoacanos y guerrerenses, han protagonizado movilizaciones y plantones en sus estados y en la capital del país.

 Con motivo de la aplicación de la evaluación magisterial, resultado de la Reforma Educativa, la CNTE había venido asumiendo una posición más radical.

 Ahora que en Oaxaca se creó un nuevo IEEPO, mismo que por cierto estaba conformado por maestros integrantes de la CNTE, será posible aplicar los reglamentos y sancionar a todos aquellos maestros que no acuden a dar clases por estar en plantones y marchas.

 Hay que reconocer el apoyo que el Gobierno de la República ha dado al gobierno oaxaqueño, porque de otra manera no sería posible empezar a restablecer la normalidad de un sistema educativo que estaba completamente secuestrado por líderes radicales que no trabajaban por la defensa de su vocación, sino por la de sus intereses.  En Oaxaca, como en muchas entidades del país, el nivel educativo ha ido descendiendo en detrimento de las nuevas generaciones, que al no contar con una formación sólida, terminan en la informalidad al no poder integrarse a un terreno laboral cada vez más competitivo.

 La CNTE, extraviada en la defensa de sus derechos sindicales, olvidó que el magisterio tiene la enorme responsabilidad de formar a las nuevas generaciones de mexicanos, de la mejor manera. Se dedicó a defender plazas y beneficios económicos, sin importarles en ningún momento los niños y niñas que han perdido años de su formación.

 Así como en Oaxaca se dio este paso, en otros estados de la República en donde sea necesario, los gobiernos deben de actuar de manera similar, porque lo más importante es la educación. Si contamos con maestros más preparados, nuestros hijos tendrán una mejor formación y el consecuencia el país estará mejor.

 No permitamos que en otros estados se repitan casos como el de Oaxaca, donde varias generaciones vieron perdidas sus posibilidades de recibir la educación que la Constitución señala debe de ser obligatoria y gratuita, ¿no cree usted?