Peor para la verdad

A 25 años de la caída del muro de Berlín

La noche del 9 de noviembre de 1989 la historia cambio: las restricciones de paso de Berlín Oriental a Berlín Occidental a través de los puntos de acceso ubicados en el muro que dividía esta ciudad, habían sido retiradas.

Esta larga barda, que dividió a la capital de Alemania y que se había convertido en el símbolo de la Guerra Fría, de la confrontación de los dos polos políticos mundiales: Washington y Moscú; de esta frontera que partió en dos a Berlín y que se extendía a lo largo de 45 kilómetros y 115 kilómetros que separaban a Berlín Oeste de la ciudad de Berlín, capital de la República Democrática Alemana, fue no sólo cruzada por los berlineses, sino derribada por ellos mismos, con picos y palas, ante el asombro de la comunidad internacional.

 Durante años, los intentos de pasar esta frontera que era fuertemente vigilada, se multiplicaron, resultando muertos muchos en el intento. Las heridas de la segunda guerra mundial no podían cerrarse, porque un país completo había sido dividido y se enfrentaba todos los días al duro recuerdo de su separación con este muro de hormigón, que además tenía vallas, alambres de espinas,  contaba con 186 torres de vigilancia y 31 puestos de control.

 Los vientos de cambio que soplaron por todo el mundo no sólo derribaron el Muro de Berlín, sino que cambiaron la geopolítica internacional.

 Desde Moscú, el proceso de reestructuración política impulsada por Mijail Gorvachov, mejor conocida como Perestroika, generó numerosas consecuencias en la economía y en la sociedad de ese país, culminando con la caída de la URSS y la independencia de las repúblicas que integraban la extinta Unión Soviética.

 A 25 años de distancia, el mundo ha sufrido enormes cambios. La Unión Europea es una realidad y comparten una misma moneda, con la polémica que esto significa, pero con la fortaleza que como región económica y unidad política significa a nivel mundial.

 La época de la división bipolar del mundo se acabó. Ahora el dominio de la economía y el libre mercado han desbancado a los poderes políticos. Los poderíos económicos se han diversificado y ya el concierto internacional comparte las decisiones con los países orientales, principalmente China, que ha demostrado poderío económico independientemente de los problemas políticos que han llegado a tener.

 México firmó un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, además de diversificar sus nexos comerciales con muchos países.

 También han surgido otros elementos en el contexto internacional. El terrorismo hizo que las fronteras, que a partir de 1989 habían comenzado a abrirse en una dinámica de migración con pocos controles, se volvieran un filtro permanente de revisión. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York, hicieron que las ansias de libertad y convivencia sin restricciones se desvanecieran.

 Por otro lado, el libre mercado se ha impuesto, ante lo cual la creación de acuerdos regionales en materia económica se han multiplicado. El aislamiento ya quedó en el pasado, porque ahora con el apoyo de la tecnología y las telecomunicaciones, la diversificación de los mecanismos de producción hacen forzoso que la interacción entre los países sea una práctica habitual.

 Lo desafortunado, es que la distribución de la riqueza no ha sido equitativa, por lo que la pobreza ha avanzado en gran parte del mundo.

 Ahora es momento de poder hacer una reflexión y ver qué ha pasado en estos 25 años en el mundo y en nuestro país, para poder avanzar en el mismo sendero de justicia e igualdad que motivó a los berlineses no sólo a cruzar el muro, sino a derribarlo con picos y palas, para evitar que cualquier tentación de autoritarismo volviera a dividir a su ciudad y al mundo, ¿no cree usted?