Peor para la verdad

Todos somos americanos

El anuncio de Barack Obama y Raúl Castro, Presidentes de Estados Unidos y Cuba respectivamente, sorprendió al mundo entero. Estas naciones, a partir del movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro Ruz, han protagonizado uno de los conflictos políticos más largos de la historia reciente.

Esta decisión, que marcará a estos dos países y al mundo, demuestra que la búsqueda de la paz y la estabilidad mundial deben ser la prioridad, aún por encima de cualquier diferencia ideológica.

 En plena Guerra Fría, Cuba siempre representó para los Estados Unidos la excepción en América, sobre todo en una época en donde los regímenes militares se sucedían en varios países de Sudamérica, pero siempre con una postura pro estadounidense.

 Con el derrocamiento de las dictaduras y la llegada de gobiernos encabezados por civiles en América Latina, Cuba se mantuvo en su misma posición.

 Su cercanía con la Unión Soviética le permitió mantenerse a pesar del bloqueo económico que Estados Unidos le impuso. Después de la caída del muro de Berlin y la desintegración de la URSS, el gobierno cubano encontró en Venezuela a su principal aliado político y económico.

 La tensa situación entre Cuba y los Estados Unidos representaba un foco rojo en el concierto internacional, donde a pesar de que se daba por hecho que la guerra fría había terminado, la posición antagónica de ambos gobiernos demostraba en los hechos que existían muros que no habían sido derribados.

 Barack Obama, a pesar de no haber tenido éxito en otros conflictos internacionales como Siria o Libia, no deja de trabajar en el plano mundial y ahora voltea hacia el Caribe, a un país que ha marcado las relaciones internacionales de los Estados Unidos en las últimas cinco décadas.

Hay que señalar que México en muchos momentos, sobre todo cuando tuvo una presencia diplomática de mayor nivel, siempre mantuvo una postura de solidaridad con Cuba, hasta que el gobierno de Fox le hizo el famoso desaire de “comes y te vas”.

 Con el anuncio de Washington y La Habana, se ha dado el primer paso, que es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Lo que se tendrá que realizar en consecuencia, en el mediano plazo, es quitar un bloqueo económico que ha sumido a la población en una  enorme pobreza.

 En ningún momento se ha hablado de que el régimen cubano deba de cambiar. Al contrario, es el restablecimiento de relaciones diplomáticas con un país que por su ubicación geográfica representó durante muchos años un aliado importante de los Estados Unidos. 

 Además, Cuba no es el único gobierno de izquierda en América. Ahí están Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Venezuela. La ideología de estos gobiernos no es en ningún momento obstáculo para que se puedan establecer tratados internacionales de cooperación comercial.

 La globalización ha llevado a que la integración mundial se genere independientemente de los gobiernos. Esta es la realidad del mundo en el Siglo XXI y es un gran alivio conocer que desde la Casa Blanca se está entendiendo esta realidad, y que afortunadamente Cuba ha respondido con responsabilidad, porque como dijo Barack Obama al hacer este anuncio: “Todos somos americanos”, lo cual es completamente cierto, ¿no cree usted?.