Peor para la verdad

Y ahora, las telecomunicaciones

El debate en el Senado de la República se ha estancado.

La discusión de las leyes secundarias en las Comisiones Unidas de Comunicaciones y Transportes y la de Estudios Legislativos Segunda se polarizó, como resultado de las fuertes presiones que existen en torno a un sector en donde los intereses son muy grandes.

Estamos presenciando un escenario inédito, en donde poderes fácticos que obtuvieron su influencia con el apoyo del Estado, ahora maniobran para poder limitar, o en su caso retrasar o evitar, reformas en las cuales puedan ver dañados sus márgenes de influencia.

Ahora más que nunca es que debemos de estar muy atentos de las posiciones y argumentos que los Senadores asumen, porque esta quedando claro como para algunos legisladores no les resulta incómodo respaldar a grupos económicos en lugar de trabajar por la apertura de un sector que requiere de mayor competencia.

La visión de esta reforma debe de ir encaminada a evitar posiciones monopólicas, que reediten esquemas del pasado en donde los monopolios televisivo y telefónico fueron abiertamente fomentados, sin importar el daño que esto significó para la población, a la que se le ha negado el acceso a una mejor oferta televisiva y contar con mejores tarifas de telefonía.

Sin embargo, dada la trascendencia que tienen las leyes secundarias, que es en donde se definen los verdaderos detalles, es que estamos viendo esta sobrerreacción de un sector que va encaminado a perder una posición de privilegio, con altos costos económicos, por supuesto.

El anuncio de la licitación de dos cadenas nacionales, en donde no podrán participar aquellos consorcios que han sido calificados como preponderantes por el árbitro regulador del sector, ha traído como consecuencia la radicalización de posiciones que ahora se reflejan en las posturas de los partidos políticos representados en el Senado de la República.

No estamos ante un asunto menor. La definición de esta legislación permitirá avanzar, o en su caso, permitir la extensión de lo que ahora existe. Y eso es algo que no podemos permitir.

Como ejemplo, basta saber que el Foro Económico Mundial, en su más reciente evaluación a 148 países, en donde analiza que preparadas están las economías para aplicar los beneficios de las tecnologías de la información y comunicaciones, México se ubica en el lugar número 79.  

Este estudio revela que los principales problemas de telecomunicaciones en nuestro país obedecen a la infraestructura, precios y habilidades de los mexicanos en el uso de tecnologías digitales.

Como podemos apreciar, seguir igual sólo nos llevará a seguir estancando el crecimiento del país, en un mundo globalizado en donde las telecomunicaciones juegan un papel preponderante.

Es un asunto que va más allá de los contenidos de programas o de las ganancias por comercialización.

Es urgente más inversión en la infraestructura en materia de telecomunicaciones, mayor inversión, mayor competencia.

La consolidación de nuestras instituciones pasan justamente por el acotamiento de los poderes fácticos, ¿no cree usted?