Peor para la verdad

Vientos de autonomía

Nuevamente vientos de autonomía soplan en Europa, donde el jueves pasado se realizó un referéndum en Escocia para preguntar a sus habitantes sí querían que su país continuará siendo parte del Reino Unido, mismo que conforman junto con Inglaterra, Irlanda del Norte y Gales.

Finalmente, ganó el “no” a la separación con 55.42% de los votos contra un 44.58% del “sí”.

 Sin mayores estridencias ni acusaciones, los promotores de la separación reconocieron su derrota. Incluso, el Ministro principal de Escocia, Alex Salmond, anunció su renuncia como dirigente del Partido Nacional Escocés (SNP) ante los resultados de esta consulta.

 Mientras en Inglaterra se conocían estos resultados, el parlamento de Cataluña en España aprobó una ley que servirá de marco jurídico para convocar a una consulta independentista, que se realizará el próximo 9 de noviembre. Sin embargo, los especialistas le ven poca viabilidad ya que el Tribunal constitucional español podría suspender esta legislación.

 Por su parte, el Jefe de Gobierno Vasco Iñigo Urkullu declaró que su intención es construir un acuerdo con el Gobierno Español para realizar un referéndum en el País Vasco como el realizado en Escocia.

 Estas intenciones separatistas, que tienen décadas intentando realizarse, se han intensificado ante la crisis económica que ha golpeado a todas las naciones, y en donde la repartición de las contribuciones tributarias no son repartidas de un modo equitativo, generando una sensación de injusticia con los gobiernos federales.

 Por eso, resulta por demás interesante que el Primer Ministro inglés David Cameron, en vísperas del referéndum escocés, se comprometió con el líder liberal Nick Clegg y el líder laborista Ed Miliband, a iniciar un proceso de ampliación de competencias, en donde en el Reino Unido se garanticen las oportunidades y seguridad para todos compartiendo los recursos equitativamente entre las cuatro naciones.

 Nuevamente, la economía dicta los procesos de cambio social, que impulsan a las sociedades a buscar opciones de mejora. Sin derramamientos de sangre, como ocurrió en Yugoslavia, Escocia prefirió mantener la unidad del Reino Unido y parar un poco las expectativas de separación que se generaron, y que ahora tienen en Cataluña su siguiente parada.

 Ya la separación de Checoslovaquia y de Yugoslavia demostró que la fragmentación de países no modifica la situación económica. Es con el diálogo, con acuerdos y con una distribución más justa como se puede continuar con la geopolítica actual. En manos de los líderes políticos se encuentra esta posibilidad, porque confrontar a sociedades sólo con intereses políticos sólo genera encono social y en algunos sectores frustraciones, que pueden irse decantando en expresiones de violencia, como en su momento fueron el IRA en Irlanda y la ETA en España.

 La lección del referéndum de Escocia es que muchas veces la suposición no refleja la realidad. Contrario a todos los pronósticos, los escoceses escogieron seguir siendo parte del Reino Unido, lo que demuestra que se había creado una suposición. ¿No será lo mismo en el País Vasco, donde ETA ha luchado por algo que se cree –o al menos creemos- quieren todos los vascos? Tal vez sea el momento de preguntarles, y así terminar de una vez con todas con esta percepción, que por cierto muchos teníamos de los escoceses, ¿no cree usted?