Peor para la verdad

Tiempos de solidaridad

Los trágicos acontecimientos ocurridos en París el pasado viernes 13, son una fuerte llamada de atención a las conciencias de todos, porque dejan claro la vulnerabilidad en que nos encontramos todos ante el terrorismo.

Al conocer la noticia, resultaba imposible no recordar el 11/S. Las imágenes de las torres gemelas de Nueva York desplomándose son un referente claro del poder que las organizaciones terroristas tienen. Ahora El Bataclan de París se convierte en un referente del temor que siembran en todos.

En tiempos de las redes sociales, las expresiones de inmediato fueron de consternación, de muestras de apoyo y solidaridad con Francia. Los perfiles de millones de usuarios se uniformaron de los colores de la bandera gala. Sin embargo, no faltaron voces que señalaron con tono crítico el que se expresará solidaridad con un país en lugar de hacer lo mismos con nuestras propias tragedias y muertos. Pero de modo paralelo se genera un gran interés por conocer más sobre el llamado Estado Islámico, sobre sus orígenes y sus intenciones.

Aquí es donde caemos en cuenta sobre lo poco que sabemos de lo que ocurre en Medio Oriente, porque no son noticias en las que se haga énfasis en el panorama informativo nacional. De ahí que por la velocidad propia del internet surjan de repente expertos en el tema, replicando la misma opinión que en otros espacios de la red se comentaron a difundir.

Por la magnitud del ataque terrorista a Francia y su repercusión en el plano internacional, como en el tema de la migración siria a Europa, así como las alianzas militares de las principales potencias mundiales, debemos de estar consientes de que no debemos perder nuestra capacidad de asombro, primero porque el terrorismo es algo que no debemos ver tan lejano, y segundo porque el Estado Islámico acaba de dar su primer golpe mayor, que se suma a una larga lista de vídeos de decapitaciones a reporteros y presos que habían venido difundiendo por redes sociales.

Son tiempos de solidaridad, con Francia, con Libano, Siria, porque ninguna excluye a la otra. En el mundo globalizado, todos deben caber en nuestra conciencia y en cada evento en tiempo que ocurra debe estar nuestra posición, critica y denuncia, nuestra rabia, pero sobre todo, nuestra solidaridad, porque nada excluyente. Debemos de tener una opinión mejor informada, interesarnos no sólo en los temas propios, sino en los del mundo, porque no se excluyen, al contrario, se vinculan, ¿no cree usted?