Peor para la verdad

Salario mínimo,¿Debate mínimo?

El estancamiento económico y las negociaciones para sacar adelante las reformas estructurales, han generado un desgaste en los discursos de los principales líderes políticos.  

Inmersos en el impulso de sus propios proyectos partidistas, en donde los principales partidos políticos asumieron posturas que en algunas ocasiones los llevaron a posiciones radicales, ahora, después de los debates, negociaciones y votaciones maratónicas, se encuentran a un paso del inicio del proceso electoral del próximo año.

Es en este contexto, en el que el criticado Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera, puso en el centro del debate un tema atractivo y álgido: analizar la vigencia del salario mínimo. 

De entrada, resulta por demás atractivo para una población que lleva años perdiendo poder adquisitivo, justamente por el rezago salarial.

El pensar que un político hable de la necesidad de aumentar los ingresos de la mayor parte de la población, puede generar una corriente de simpatía para un gobernante que ahora esta en picada en las encuestas.

Mancera, que se ha mantenido alejado del debate nacional, justo en estos dos años en los que se han generado las más importantes reformas del país, ahora parece decidido a ponerse en la pista principal del concierto político nacional. 

Durante años, el tema del salario mínimo se vino rezagando en los discursos oficiales.

La canasta básica y el salario mínimo, en estos tiempos de economías globalizadas y libre mercado, han pasado a ser indicadores económicos y no garantes de una vida digna. A ese nivel de olvido llegó por parte de los gobiernos, tantos en el plano federal como en los estados, la importancia de cuidar la vigencia del ingreso de la población. 

Envueltos en la macroeconomía, pensando en los organismos económicos internacionales, la economía doméstica paso a un segundo plano, como pasaron el impulso al campo y la agricultura, que dicho sea de paso, están también olvidados.  Los estados del norte, con enorme tradición ganadera, como Tamaulipas, han visto disminuir ese potencial por falta de sensibilidad política y desconocimiento técnico de la realidad que se vive en el campo. 

Lo mismo ha pasado con el salario mínimo. Por eso no sorprende que los primeros en alzar la voz sean los empresarios, rechazando la posibilidad de poder hacer un incremento en la situación económica actual.  

Sin embargo, como la contienda electoral del próximo va a definir la fortaleza de los liderazgos políticos que miran al 2018 cada vez más cerca, es entendible que la bandera no se la van a dejar al alcalde capitalino, por lo que Gustavo Madero, el Presidente del PAN ya anunció la promoción de una Consulta Popular para preguntar lo que todos sabemos: que es necesario aumentar el salario mínimo. 

En la antesala de la contienda electoral, el debate sobre el salario mínimo parecer ir encaminado a un mini debate de posiciones y cuidado de intereses, en donde lo más lamentable será que se utilice la necesidad de la población para atraer simpatías y votos. 

Si bien es cierto que su incremento no puede ser de modo drástico, por las consecuencias que podría tener en la economía como una mayor inflación, no podemos seguir hablando de posibilidades de mejora social si no se entra de fondo, pero de verdad, a la discusión y planteamiento de opciones para mejorar los ingresos de la población, ¿no cree usted?