Peor para la verdad

Rio Sonora: lo que no debe ocurrir

El daño ecológico generado por el derrame de 40 mil metros cúbicos de acido sulfúrico, proveniente de un represo de la mina de Cananea, Buenavista del Cobre, explotada por Grupo México, contaminó el caudal del rio Sonora, que atraviesa seis municipios, y abastece a rancherías y ejidos para actividades agropecuarias y recreativas.

Las autoridades correspondientes determinaron que el agua contenía niveles de contaminación por metales pesados por encima de la norma permitida para el consumo humano.

 Este derrame ha causado afectaciones, aparte de las ecológicas, a la salud de los habitantes de la zona, y conforme pasa el tiempo, diversas actividades como la ganadería están siendo afectadas con los costos económicos que esto significa.

 No es la primera vez que pasa una desgracia en una mina. Recordemos lo que ocurrió en Pasta de Conchos, Coahuila, donde murieron 65 mineros.

 Aquí es donde viene la reflexión sobre la necesidad de establecer mecanismos más estrictos de supervisión a trabajos concesionados, no sólo en el ámbito de la minería, sino de todos aquellos que tengan que ver con alguna afectación al medio ambiente.

 Sobre todo, ahora que con las reformas estructurales, especialmente la reforma energética, se permitirá a las empresas privadas incursionar en la exploración y explotación de hidrocarburos.

 Si bien es cierto que en cualquier tipo de trabajo de extracción de minerales,  de petróleo o gas existen altos niveles de riesgo, como ha ocurrido en diversas partes del mundo, no hay que dejar de lado que los riesgo para que estos ocurran se pueden reducir siempre y cuando se cuente con los protocolos adecuados y la tecnología, que ha avanzado mucho y justamente permite tener mayores elementos de seguridad.

 Consideremos que la viabilidad de las reformas se dará en la medida en que exista autoridad moral, porque una mala supervisión genera la sensación de existencia de corrupción, y eso hace que se pierda credibilidad.

 El reto no es menor, sobre todo si consideramos que los daños que ocasionan este tipo de accidentes son muy graves, y en algunos casos irreversibles. Por eso, deberemos de estar expectantes y vigilantes.

 Ahora más que nunca, la participación de la sociedad organizada será determinante, porque es justamente en la población en donde debe de existir esa posición crítica, que no permita en ningún momento que se relajen los mecanismos de supervisión, porque no sólo esta de por medio el equilibrio ecológico, sino también la integridad de quienes habitan las zonas en donde se contempla instalar a las nuevas industrias.

 En muchas partes del mundo pueden convivir sin ningún problema grandes industrias y el medio ambiente. México esta ahora ante la posibilidad de hacer realidad este modelo, que además puede generar un impulso económico muy importante.

 Por eso, volteemos para el Rio Sonora y estemos atentos del rumbo que sigan las acciones del gobierno con la empresa, tanto para la biorremediación que requiere el cauce afectado, porque deben de servir de base para la implementación de una etapa de supervisión, para tranquilidad tanto de los habitantes de las zonas en donde existen y donde se contemplan instalar industrias nuevas, como de los inversionistas, ¿no cree usted?