Peor para la verdad

¿Retorno a la guerra fría?

El fantasma de una nueva guerra nuclear vuelve a recorrer el mundo. Desde los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y el 9 de agosto de 1945, no se había vuelto a vivir un momento de tensión mundial como el que ahora están protagonizando el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un, con sus amenazas mutuas.

Ante las versiones de que el régimen norcoreano ha logrado fabricar una ojiva nuclear reducida que cabe dentro de sus misiles, con lo que se estaría confirmando que esta nación está cada vez más cerca de convertirse en una potencia nuclear como resultado de un avance a pasos agigantados, el presidente estadounidense advirtió que respondería a las amenazas de esa nación con un fuego y una furia que nunca antes se habían visto en el mundo.

De inmediato, Corea del Norte difundió que cuenta con un plan para atacar con misiles balísticos la base militar estadounidense ubicada en la isla de Guam.

El conflicto en esta ocasión va más allá de lo anecdótico y de las estridencias propias de un tema bélico. La amenaza de un eventual ataque por parte de norcorea ha generado reacciones en la región, con el apoyo inmediato de Corea del Sur a la postura estadounidense.

Por su parte, Francia de inmediato se ofreció a mediar esta situación para alcanzar una solución pacífica a la escala de tensiones, que además de las declaraciones de los mandatarios de ambos países, hay que sumar las nuevas sanciones que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en días pasados, mismas que reducen a Corea del Norte hasta en 1,000 millones de dólares al año los ingresos que obtiene ese país por exportaciones.

Resulta preocupante que la humanidad regrese a una posición que se creía superada, como lo es la posibilidad de un conflicto nuclear que pondría en riesgo el futuro del planeta y de todos sus habitantes. Los esfuerzos que por años se han realizado para evitar que se repitan los horrores de la segunda guerra mundial y la destrucción y muerte de miles personas en Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, parecen estar a punto de desvanecerse.

Todo el trabajo diplomático, el esfuerzo del concierto internacional para que la tecnología nuclear se utilice de una manera segura, pero principalmente pacífica, está en riesgo. Porque el avance de la ciencia siempre debe de ser utilizado para el bienestar y para generar estabilidad, no con fines bélicos. Porque si no, todos quedamos en riesgo de que ante la euforia de las declaraciones nacionalistas de cualquiera de los líderes involucrados, gane la tentación y no la razón, ¿no cree Usted?