Peor para la verdad

Reforma energética: Ahora esperamos resultados

La reforma energética se encuentra en el tramo final para su aprobación en el Congreso de la Unión. Discutida y aprobada en el Senado de la República, ahora la Cámara de Diputados se apresta a realizar un periodo extraordinario de sesiones, el próximo lunes 28 de julio, para aprobar los dictámenes de las leyes secundarias. Las posturas partidistas, en específico del PRD, ha sido en contra de cualquier reforma en materia energética. Esa ha sido su posición histórica, por lo que no es de llamar la atención que continúen sus principales actores, desde el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas hasta diputados y senadores, promoviendo la consulta popular para que la gente vote a favor o en contra de lo que el Congreso de la Unión esta justamente aprobando. Durante años las reformas estructurales se estuvieron postergando justamente por posiciones que han caído en el dogmatismo, como el tema del petróleo. Sin embargo, más allá de que estemos o no de acuerdo con algunas partes de la reforma, o no estén del todo claro como operaran algunos conceptos que tienen mucho tinte privado, la industria petrolera necesita un cambio. Regiones que han sido tradicionalmente petroleras, ahora no tienen la dinámica económica e industrial de las mejores épocas de Pemex.

El sur de Tamaulipas, qua ha tenido siembre una fuerte identidad con el norte de Veracruz y de San Luis Potosí, justamente por formar parte de una zona que en su momento fue fuente de bienestar y desarrollo económico, cuenta con un enorme potencial no sólo de recursos humanos técnicos especializados, sino de infraestructura, y no sólo en el tema del petróleo. Altamira es uno de los principales generadores de energía eléctrica del país y también en nuestro estado se encuentra la Cuenca de Burgos, que es un yacimiento de gas muy importante a nivel nacional. ¿Cómo entender el declive de estas regiones antes prosperas? Sería irresponsable querer mencionar culpables, pero resulta más objetivo entender que la industria petrolera mexicana se estancó, por eso ahora se habla de la necesidad de inversión privada para su reactivación. Accidentes como el de la reciente explosión que tuvo lugar en la Refinería de Ciudad Madero, de inmediato nos hace pensar en la necesidad de mejores instalaciones y más tecnología. Mientras en los medios nacionales se debate sobre la modificación jurídica de Pemex y el hecho de que el pasivo laboral con que cuenta la paraestatal lo absorba el Estado, el país esta esperando que los resultados se reflejen en los bolsillos de todos los mexicanos.

Caer en falsos debates sobre un pasivo que ya existe y que finalmente, independientemente de donde se ubique legalmente, forma parte de los gastos que ya tiene Pemex, es querer distraer a la opinión pública. Porque de nada sirve saber que se cuenta con la riqueza en el territorio, sino se tiene la infraestructura necesaria para su explotación y distribución. Ese debe de ser el cambio, la modernización que sacará de su espacio de confort a muchos y que le permitirá a otros ingresar a una industria que debe de generar más y mejor energía para el país, porque sólo así es como se podrá impulsar un desarrollo integral de los demás sectores económicos del país. Eso es lo que una gran parte de la población espera, como lo hemos comentado en este mismo espacio: que las reformas se reflejen en el bolsillo. Los debates, las mantas, las consultas, las marchas, son lo que siempre han hecho los partidos y los políticos. Lo que ahora queremos, en el corto y mediano plazo son resultados, ¿no cree usted?