Peor para la verdad

Política y futbol

Últimamente la política y el fútbol han dado mucho de que hablar, desafortunadamente no para bien. Primero a nivel internacional el escándalo de corrupción de la FIFA, que por cierto aún no concluye y del que cada vez salen más involucrados. Y ahora el protagonizado por el entrenador de la selección nacional, Miguel “El Piojo” Herrera, por sus mensajes en redes sociales a favor de un partido político.

Polémico, “El Piojo” se ha convertido en un personaje que lo mismo ofrece servicios bancarios, medicamentos, refrescos, publicaciones de anuncios clasificados o campañas gubernamentales, siempre arropado en el cargo de Director Técnico de la Selección Nacional.

 Ha utilizado sus quince minutos de fama para comercializar su imagen, como deportistas y actores lo hacen. Pero de eso a su intervención en la arena política hay una gran diferencia y cometió un grande error.

 Porque como encargado de dirigir a la selección de futbol tiene la responsabilidad de conducirse de manera seria y sin mostrar filiaciones políticas, porque el equipo representa la pluralidad de nuestro país, aglutina a los mejores jugadores, y también representa un espacio de esperanza de éxito y de entretenimiento de mucha gente.

 También porque la ascendencia que tiene en un número importante de la población es consecuencia de su papel como líder de los seleccionados de futbol, no de su nombre per se.

 Ahí es justo donde el “El Piojo” mostró la inevitable naturaleza humana de la vanidad, en donde sin importarle utilizar al deporte, metió a la selección nacional a la contienda electoral mediante los ahora famosos mensajes en redes sociales.

 A más de dos semanas de este hecho, el aún director técnico no sólo perdió en la jornada electoral, donde evidenció que sólo tiene intereses económicos, sino que tampoco logró resultados en los partidos que se han jugado ni ofreció disculpa alguna por su comportamiento.

 Perdido en el oropel de las luces de estudios y campañas publicitarias, olvidó que el futbol se juega en las canchas y al rayo del sol, no en la comodidad de restaurantes lujosos o aviones.

 Ahora ha utilizado su mal humor y peores modos para tratar de defenderse, sólo evidenciando aún más que ya no entiende lo que quieren los mexicanos. Porque en muy mal momento mezcló a la política con el futbol, sin entender que vemos partidos de futbol como distracción, con pasión, con identidad nacional, en un espacio que está muy alejado de las perversiones de la política y del cual el ya debería de formar parte, ¿no cree usted?