Peor para la verdad

Pirotecnia y dolor

Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Un mercado de productos pirotécnicos había explotado. Desapareció. Ubicado en el municipio de Tultepec, en el Estado de México, se le conoce como la “Capital Nacional de la Pirotecnia”.

Eran más de 300 puestos los que conformaban el mercado de San Pablito, el mismo que hace unas semanas había sido certificado como el tianguis de cohetes  más seguro de Latinoamérica. Nuevamente, la negligencia, la omisión o la falta de supervisión tuvo altos costos. Hasta el momento de escribir estas líneas, oficialmente se habían contabilizado 35 muertos y más de 60 heridos.

Es importante señalar que de acuerdo a reportes que se han difundido en medios, tan sólo este año se habían presentado 11 explosiones en Tultepec.

Resulta lamentable que detrás del espectáculo que representa la pirotecnia, los juegos artificiales que iluminan los cielos en festejos cívicos y religiosos, haya tanto peligro para quienes elaboran los cohetes.

Este lamentable acontecimiento debe de obligar a las autoridades involucradas, en sus diferentes niveles, a trabajar de manera seria en la elaboración de protocolos en materia de protección civil tanto en los talleres donde se elaboran estos productos como en las especificaciones que deben tener los lugares que se dedican a su comercialización.

La pirotecnia es una actividad comercial de la que dependen muchas familias. No se debe de caer en conclusiones simplistas de prohibir esta producción, cuando en muchos países se realiza sin altos niveles de riesgo. Hay que dotarles de protocolos con los que puedan realizar su trabajo con menores niveles de riesgo.

Además, como otras industrias que manejan productos de alto riesgo, debe de tener una supervisión permanente, que no permita relajamiento ni modificaciones, por ser productos inflamables.

En el caso de Tultepec, esperemos que haya resultados de las investigaciones y las conclusiones den con los responsables, porque no es la primera que ocurre en ese municipio una explosión. Lo que está en juego son vidas humanas, y para empezar habría que saber bajo qué criterio se había certificado como el mercado de cohetes más seguro.

Porque esperamos que este no sea otro caso más de impunidad e investigaciones que no llevan a nada. Esperemos justicia y mejores condiciones para que puedan seguir haciendo su trabajo, ¿no cree Usted?