Peor para la verdad

Parálisis gubernamental y política

Las diferencias políticas no se pudieron superar, y ante las posiciones radicalizadas de cada partido político representado en la Cámara. Para los adversarios del Presidente, era justo el momento de cobrar viejas facturas, sin considerar que al hacerlo, perjudican no sólo a quien encabeza el Poder Ejecutivo, sino a todo el país, porque llevar a la parálisis administrativa no es un asunto menor, y en los hechos, es una irresponsabilidad por las consecuencias que esto genera no sólo a los trabajadores del gobierno, sino a todos los sectores económicos del país.

Esta situación, que está ocurriendo en los Estados Unidos y afortunadamente no en México, refleja claramente hasta donde pueden llegar las posiciones políticas dogmáticas, en donde la ambición del poder se encuentra ya por encima de la vocación de servicio que debería de caracterizar a los políticos.

El presidente Barack Obama se enfrenta a una Cámara de Representantes integrada en su mayoría por el Partido Republicano, lo que significa que en su reelección la población estadounidense no le otorgó un cheque en blanco, sino que le condiciono su estadía en la Casa Blanca.

Desafortunadamente, el mandato popular que en los votos genera contrapesos tanto el Poder Ejecutivo como al Poder Legislativo, no logran terminar de entenderlo y asimilarlo los actores políticos, y no sólo en los Estados Unidos, sino en muchas democracias.

Esta conformación obliga a ambos bandos a establecer acuerdos, pero sobre todo, a no asumir posiciones inamovibles, más al contrario, a flexibilizar posturas y encontrar los puntos de equilibrio que le den al gobierno la estabilidad y conducción que la democracia le ordena.

Sin embargo, las tentaciones de poder y la falta de compromiso con la nación, lleva a ambas partes a establecer esquemas de negociación que sólo se convierten en batallas, en donde las supuestas victorias son efímeros momentos de gloria.

Recordemos que las sociedades ahora están más politizadas e informadas, y entienden perfectamente cuando la clase política se empodera y se olvida de su verdadera responsabilidad: gobernar.

La situación por la que atraviesan los Estados Unidos es muy lamentable, por eso, mirándonos en el espejo de nuestro país vecino, esperemos que nuestros Diputados y Senadores ahora que tiene la responsabilidad de discutir reformas importantes como la Fiscal y la Energética, entiendan el mandato popular y no conviertan su cargo de elección en una posición de poder desde donde beneficiar a sus grupos. Tanto el Presidente Enrique Peña como los integrantes del Congreso de la Unión deben de estar a la altura de las circunstancias de nuestro país, porque de sus decisiones y acuerdos depende el futuro de todos los mexicanos, ¿no cree usted?