Peor para la verdad

Orgullo mexicano

Alejandro González Iñárritu fue la figura central de la ceremonia de los premios Oscar, al ganar 3 premios por su película Birdman: a la mejor película, mejor  Director y mejor guión original. El nombre de México circuló por todo el planeta al haber sido reconocido el talento de un cineasta que traspasó las fronteras y ahora se coloca junto a otros grandes talentos.

Su trayectoria cinematográfica siempre ha sido atrevida, con historias polémicas y crudas. Desde “Amores perros”, “Babel” o “21 gramos”, el “Negro”, como le llaman sus amigos, ha marcado un estilo diferente, atrevido e incluso irreverente.

 Ingresar a la industria cinematográfica en Hollywood no es sencillo, mucho menos conquistarlo, como lo acaba de hacer. La brecha que está abriendo servirá para que otros talentos, en el corto y mediano plazo, puedan con una mayor posibilidad acceder a esa gran industria en donde hasta hace algunos años no había directores mexicanos.

 González Iñarritu ha demostrado que no hay recetas secretas, que con talento, tenacidad y esfuerzo se pueden concretar las metas que cualquiera se proponga, todo es cuestión de no quedarse en el camino.

 Además de mostrar al mundo que los mexicanos nos podemos desenvolver en cualquier ámbito, como lo han hecho otros talentosos mexicanos, que más allá de que sean de nuestro gusto o no, han logrado destacar más allá de nuestras fronteras.  Ahí están el músico Carlos Santana, la actriz Salma Hayek, la escritora Elena Poniatowska, los actores Gael García Bernal y Diego Luna, el director y guionista Guillermo del Toro, los  futbolistas Hugo Sánchez, Javier Hernández, Andrés Guardado, por mencionar algunos.  Como no mencionar a la talentosa Alondra de la Parra, la primera mujer en dirigir una orquesta en Nueva York o el científico Mario Molina.

 En este grupo de orgullos mexicanos no podemos dejar de mencionar al tampiqueño Alonso Alvarez Barreda, quien ganó un Premio Especial en el Festival Internacional de Cine de Cannes, Francia, por su Cortometraje “Historia de un Letrero”, en el año 2008, que fue cuestionado sobre su originalidad. Cómo toda historia de éxito, siempre hay detractores que no desean reconocer que el éxito no es gratuito ni resultado de la casualidad. Reiteramos que detrás de los premios y los aplausos, hay muchas horas de trabajo, de esfuerzo, de tropiezos y de satisfacciones, que son justamente los que permiten construir y fortalecer el talento de quienes podemos decir que son claras muestras del orgullo mexicano, estemos o no de acuerdo con su trabajo, nos guste o no su desempeño, lo real es que destacan en sus actividades y con eso marcan la diferencia, ¿no cree usted?