Peor para la verdad

Nuevos partidos, ¿más democracia?

En enero de este año, 52 organizaciones notificaron al Instituto Federal Electoral su interés en formar un partido político.  A la fecha, 20 han informado a la autoridad electoral su renuncia a continuar con el procedimiento.  Así, son 32 los que aún estan tanto en el proceso de afiliación como en la realización de asambleas, mismas que deben de ser supervisadas por el IFE.

Llama poderosamente la atención la cantidad de grupos que quieren pasar a formar parte de la “partidocracia”, sobre todo en un momento donde los partidos políticos tanto en México como en el mundo van en descenso en su credibilidad y representación social.A este contexto, que no es menor, debemos de agregar que ante la falta de acuerdos entre los principales partidos políticos, la Cámara de Diputados no ha elegido a los cinco consejeros electorales que ya concluyeron su periodo, por lo que el Instituto Federal Electoral esta funcionando con menos de la mitad de los integrantes de su Consejo General.

La responsabilidad de la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del Instituto Federal Electoral es mayúscula, ya que de la corecta supervisión que realice surgirán nuevos institutos políticos que en principio deberán de ofrecer una oferta diferente, además de romper la inercia histórica de que los partidos pequeños en algunas ocasiones se han convertido en “satélites” de los partidos mayoritarios.Tomemos en cuenta que el empoderamiento de la sociedad ya no es sólo frase de discursos. La realidad es que las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC’s) cuentan cada vez con mayor respaldo y apoyo social.  

A esto agreguemos que las redes sociales han abierto un canal de comunicación de la sociedad con la sociedad, lo que fortalece las demandas y las presiones sociales.Los partidos políticos, en la inercia que genera el ejercicio del gobierno, en muchos temas se han separado de la población, vislumbrando sólo “interés general” y olvidando al ciudadano común.  

Además, consideremos que la democracia, nuestra joven democracia es muy costosa, pero además frágil, en términos de representatividad real.  Por eso no nos sorprendamos de este interés que existe de formar un partido político por parte de los más diversos sectores.

Esperemos que independientemente de las negociaciones que a nivel cupular los tres partidos con mayor representación en el Congreso de la Unión están realizando de las reformas que ahí se estan gestando y discutiendo, y en donde la creación de un nuevo órgano electoral se está discutiendo, se considere que el régimen de partidos que está inscrito en nuestro sistema de representación necesita de una renovación, en donde aquellos sectores que no se siente representados o en algunos casos incluso excluidos, puedan tener representación, pero también formar parte de las decisiones del futuro del país.

El debate de los dirigentes partidistas y de nuestros representantes y gobernantes debe de ser sobre los problemas de toda la población, y no seguir en la discusión de la agenda de “ellos” y la de “nosotros”, porque el afán de sentar bases de desarrollo y modernización se olvida el origen: la gente.

Que en este proceso, que esperamos que no sea truncado por algún acuerdo político, tengan un buen fin y que la oferta política se enriquezca, se aumente el nivel de debate y la población, en todos sus sectores, encuentre en alguna propuesta política, representación.  Ese es el reto, para poder avanzar en la construcción de un Estado fuerte y democrático, ¿no cree usted?