Peor para la verdad

Migración: dolor y temor


México ha sido por años el paso obligado de migrantes que atraviesan el territorio nacional con la esperanza de cruzar el Rio Bravo, ingresar a los Estados Unidos y alcanzar el “sueño americano”. Sin embargo, en los años recientes la situación de los migrantes se ha agravado. Por un lado, el largo calvario que representa cruzar desde el Rio Suchiate, en la frontera con Guatemala, hasta algún punto de la larga frontera de México con los Estados Unidos.  Las imágenes de “La Bestia”, ese tren de carga que se ha convertido en el transporte de migrantes centroamericanos, se ha vuelto una estampa cotidiana de noticieros y periódicos.

Ya no digamos las veces que se descarrila y los muertos y lesionados que quedan completamente desprotegidos a su paso. Por otra parte, las noticias de fosas con cuerpos de migrantes se han ido multiplicando. Para llegar a los Estados Unidos, los migrantes deben de cruzar los no menos peligrosos estados norteños de nuestro país, incluyendo Tamaulipas, con los riesgos que esto significa por la presencia de bandas del crimen organizado, que han visto en estos hombres y mujeres mano de obra gratis, reeditando una cruel esclavitud que pagan con su propia vida. Ahora, como si lo anterior no fuera suficiente, ahora el mundo se ha enterado de la desgarradora historia de los niños migrantes, que desde Centroamérica salen rumbo a los Estados Unidos. Desde Honduras, El Salvador y Guatemala, del 1 de octubre de 2013 al 15 de junio de 2014, en la frontera sur de los Estados Unidos detuvieron a 52 mil 193 menores no acompañados.  La dimensión del problema llevó incluso al Presidente Barack Obama a pronunciarse por una deportación de los menores, para lo que incluso esta gestionando recursos del congreso.

La otra parte de la historia es lo que origina la migración. La extrema pobreza que existe en Centroamérica es la razón principal por la que se esta generando un éxodo masivo de menores a los Estados Unidos. La ausencia de oportunidades de estudio y la violencia que existe por las pandillas, son razones suficientes para entender porque esta sucediendo este fenómeno.  Se entiende que los Estados Unidos están protegiendo su frontera, como lo han venido realizando con mayor rigor desde los atentados de las torres gemelas. Pero lo que no puede ocurrir es dejar nuevamente en el olvido a las naciones centroamericanas.

Los gobiernos locales están rebasados y la ausencia de inversiones se deben justamente a los altos índices de violencia. Por lo pronto, el Gobierno del Presidente Enrique Peña ha anunciado que se trabajará para evitar, en la medida de lo posible, que los migrantes cuenten con mejores condiciones. Para esto, se deberán reforzar los mecanismos de control en la frontera sur, pero también, se deberá de voltear al sur. Reunido con el Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, el Presidente Peña no se refirió sólo a los controles migratorios, sino a la necesidad de reforzar la relación para fomentar el desarrollo. Ese es el verdadero punto. Porque de otro modo, si no vemos el problema de modo integral y regional, sólo se estará tratando de generar fronteras que terminan siendo derribadas por el hambre y la desesperanza, ¿no cree usted?