Peor para la verdad

El G-20: Entre la guerra fría y la guerra económica

Este fin de semana, la ciudad de Brisbane, en Australia, será la sede de la reunión del G-20, cumbre mundial de cooperación en materia de economía y finanzas globales, que reúne a las 20 economías más importantes del planeta.

México ocupa el lugar 15 de las economías mundiales, mismas que representan casi 90% del PIB mundial, 80% del comercio global, dos terceras partes de la población mundial y 84% de la emisión de combustibles fósiles.

 A esta cita en Australia los líderes de las principales potencias económicas mundiales llegan nuevamente confrontados. Recordemos que durante el tiempo que Rusia presidió el G20, su posición siempre fue de confrontación con la postura del Presidente Estadounidense Barack Obama, sobre todo en el tema de Ucrania, que ahora vuelve a poner en posiciones contrarias a ambos países.

 Además, ahora hay que considerar que aún esta en el ambiente la tragedia que representó el derribo de un avión de Malasyan Airlines en una zona de Ucrania donde hay una fuerte presencia de tropas prorrusas y que le costó la vida a 298 personas.

 Vladimir Putin, el poderoso Presidente de Rusia, ha puesto a tal nivel la confrontación, que en medios internacionales se comentan que esta reunión del G20 se desarrollará en un escenario propio de la Guerra Fría, cuando el mundo bipolar se basaba en los liderazgos de Washington y Rusia.

 La tentación de dominio político del Presidente Putin sobre algunos Estados de Europa del este, aprovechando la fragilidad de sus economías y de sus liderazgos políticos, ha generado reacciones en todo el mundo, así como condenas e incluso sanciones por parte de sus pares europeos. La conformación de un bloque que mantenga al mundo al borde de una guerra es un escenario que ya esta superado, no puede ni debe permitirse que se vuelva a generar.

 En este contexto, François Hollande Presidente de Francia anuncio que no  entregará a Rusia los buques de guerra Mistral que fueron encargados por Rusia a Francia en junio de 2011, y  por el que se firmó un contrato por 1,200 millones de euros, hasta que no se encuentre una solución política a la crisis en Ucrania.

 México llega ante el G-20 en Australia con la intención de generar compromisos entre los integrantes para terminar con las medidas proteccionistas, así como la necesidad de impulsar el comercio internacional como motor del crecimiento.  Asimismo, el Presidente Peña expondrá la agenda de reformas estructurales que se aprobaron en el Congreso de la Unión y que contribuirán al fortalecimiento del crecimiento de la economía nacional.

 Argentina, a través de su canciller, denunciará los abusos de los fondos buitres y pedirá apoyo para la reestructura de su deuda, que tiene al país sudamericano en crisis que parece no tener fin.

 Esperemos que la esencia de la reunión, cuyo eje de discusión es la evolución de la economía global, la implementación de medidas para fortalecer la recuperación de la actividad y la creación de nuevos puestos de trabajo, sea lo que prevalezca, porque en caso de que la falta de consensos genere mayor polarización entre los países miembros, las posibilidades de que las economías emergentes puedan tener alguna posibilidad de crecimiento se diluirán, en la misma proporción que el fantasma de la guerra crezca, como lo demuestran los buques que Rusia desplegó en costas australianas, en un alarde de poderío militar que ha sido reprobado por todo el mundo y que ha tensado esta reunión, que nos remonta a la geopolítica que existía antes de la caída del muro de Berlín, ¿no cree usted?