Peor para la verdad

Fronteras en conflicto

El flujo de migrantes a los Estados Unidos, principalmente los grupos de menores sin padres que en los años recientes se han incrementado en un número bastante importante, ha sido motivo de amplias discusiones. El Presidente Barack Obama incluso ha tenido que pronunciarse ante esta situación, que en la población norteamericana genera posiciones encontradas y en la opinión pública se externan opiniones sobre la necesidad de considerar razones humanitarias a quienes se han visto obligados abandonar sus países siendo aún niños.

 En este contexto, el gobernador de Texas Rick Perry, solicitó desde el mes de julio el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con México, con el firme propósito de así detener el flujo de migrantes en la  frontera que marca el Rio Bravo.

 La reacción del Gobierno de México a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores ha sido de total desacuerdo, descalificando el uso de la fuerza como única medida para detener el flujo migratorio que existe entre ambas naciones.

 El asunto no es menor, sobre todo si consideramos que hablar de la militarización de una frontera entre dos países es un asunto muy delicado. Aún más cuando las relaciones diplomáticas y comerciales son de tal nivel que incluso existen foros de discusión a los problemas comunes, como la Conferencia de Gobernadores Fronterizos.

 Una decisión de este tipo, además de lastimar la relación bilateral, muestra como en los Estados Unidos la carrera por la sucesión presidencial se ha adelantado, utilizando un tema que a pesar de que debería de demostrar una mayor sensibilidad y respeto a los derechos humanos, se ha convertido en bandera de los republicanos que piden mayor seguridad.

 Blindar militarmente una frontera no termina con un problema, que en tiempos de globalización como los que ahora vivimos, han convertido a la migración en una parámetro de problemas sociales y económicos.

 El éxodo de más de cincuenta mil menores de Centroamérica demuestra el nivel de descomposición social que existe en algunos países de esa región. En este sentido, el Gobierno Federal ha comenzado a tener acercamientos con los gobiernos vecinos del sur para implementar medidas que permitan impulsar seguridad y desarrollo económico. Sólo generando oportunidades en sus lugares de origen se irá disminuyendo la migración.

 Lamentablemente esta situación se presenta en los días que se festeja un aniversario más de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, suceso que marcó no sólo a los Estados Unidos sino a todo el mundo. Siempre el fantasma del terrorismo nos acecha, a todos por igual, pero no por eso a todos los migrantes del mundo se les debe de ver como potenciales terroristas. Además de que una generación completa este abandonando su país debe de ser motivo de una reflexión mayor y sobre todo, de una atención especial por parte de los países por los que están transitando. En pleno siglo XXI, no todo se soluciona con armas, ¿no cree usted?