Peor para la verdad

Fortalecer los derechos

El nombre de Malala Yusafzai ha dado varias veces la vuelta al mundo, ahora con motivo de haber ganado el Premio Nobel de la Paz, junto con el activista hindú Kailash Satyarthi, ambos férreos defensores de los derechos de l@s niñ@s y l@s jóvenes.
 La historia de Malala muestra la situación en que viven miles de niñas en Pakistan: los talibanes invadieron su ciudad natal, Mingora, sembrando terror entre los habitantes y amenazando destruir las escuelas femeninas. Es justo por esta situación que la joven desde los 11 años comenzó a hacer campaña a favor de la educación de las niñas, concediendo varias entrevistas a la televisión, razón por la que cobró notoriedad local y se puso en la mira de los invasores.
 Fue el 9 de octubre de 2012 cuando dos talibanes subieron al autobús escolar donde se transportaba, preguntaron por ella y comenzaron a disparar. Varias niñas resultaron heridas, mientras que a Malala una bala le perforó el lado izquierdo del cráneo, mientras la onda expansiva le destruyó el tímpano. 
 Este hecho estremeció al mundo, que volvió los ojos nuevamente a las atrocidades que cometen los talibanes. Su recuperación fue complicada, primero al ser atendida en Peshawar, luego trasladada a Islamabad, para finalmente en medio de una campaña internacional volar a Inglaterra, donde en el hospital Queen Elizabeth fue inducida en coma y sometida a diversas operaciones de reconstrucción de cráneo y rostro.
 Dos años después, su lucha que le ha sido reconocida en múltiples foros mundiales, como su participación en julio de 2013 ante la Asamblea de la Juventud de las Naciones Unidas, le hace acreedora del Premio Nobel de la Paz, lo que le permitirá seguir su lucha a favor de que las niñas pakistaníes tengan derecho a la educación.
 Esta historia nos muestra la lamentable situación que existe en otros países, donde derechos fundamentales como la educación siguen siendo limitados a diversos sectores ya sea por razones religiosas, políticas o por conflictos bélicos.
 Sin embargo, resulta sumamente reconfortante ver como surgen líderes que con valentía y compromiso luchan por sus derechos, en un escenario completamente adverso pero con la razón que les da la sed de justicia e igualdad a que tenemos derecho todos los seres humanos.
 En nuestro país, afortunadamente la Constitución protege nuestros derechos. Por eso, ahora que en los últimos años el tema de los derechos humanos se ha vuelto una constante en las declaraciones públicas, debemos de valorarlos y fortalecerlos, porque en la medida que como sociedad los mantengamos vigentes, seguiremos avanzando en la ruta del desarrollo.
 Ejemplos como el de Malala y del hindú Satyarthi, quien en la India lucha por terminar con la esclavitud y la explotación infantil, nos deben servir como referentes para tener presente que en materia de derechos humanos, no podemos ni debemos retroceder, al contrario, fortalecerlos y promoverlos, para que tengamos conciencia plena de la importancia que tienen en nuestra vida diaria, ¿no cree usted?