Peor para la verdad

Ferguon: mensaje al mundo

Las imágenes invadieron todos los espacios informativos a nivel mundial. Las protestas tenían su origen en la decisión de un gran jurado, que no condenó un acto de abuso de autoridad y de claros tintes raciales: un policía había matado a tiros a Michel Brown, un joven de 18 años de raza negra, cuyo cuerpo quedó en el suelo durante horas.

En las calles de Ferguson, una comunidad del estado de Missouri, en los Estados Unidos, donde ocurrió este acto, fue el inicio de una serie de revueltas que se extendieron a otras ciudades como Los Ángeles y Nueva York.

 Este suceso es una llamada de atención no sólo para la sociedad estadounidense, sino para el mundo entero, porque en un momento en donde los gobiernos a nivel mundial hablan del respeto y la promoción de los derechos humanos y de la igualdad, la realidad cotidiana es otra.

 En Ferguson, una comunidad en donde la población es mayoritariamente afroamericana, el cuerpo de la policía local está conformado principalmente por gente blanca. Esta realidad, que se repite en muchas localidades y que en diferentes niveles sigue presente, nos demuestra que las diferencias raciales siguen estando arraigadas en la sociedad, por más liberal y progresista que presuma ser.

 En los Estados Unidos, donde el Presidente es afroamericano, es justamente en donde se originó esta situación. La paradoja es que nuevamente la política va en una dinámica y la realidad social en otra, porque las grandes diferencias sociales, económicas, laborales y de oportunidades no han logrado generalizarse a la población afroamericana, que lleva años luchando en los Estados Unidos, con avances importantes pero con una resistencia también muy fuerte por parte de los sectores más conservadores.

 El descontento que de inmediato se multiplicó por varias ciudades norteamericanas, es un claro ejemplo de cómo nos falta mucho por avanzar como sociedad para superar los conflictos raciales. Ciudades en donde podríamos pensar que los conflictos raciales están superados, se sumaron, demostrando que hay tolerancia, pero no aceptación completa.

 La decisión del gran jurado, de no condenar a un policía que cometió un abuso de autoridad, sólo logró sacar de lo más profundo de este sector de la población americana, la frustración acumulada por años. Además, debemos de considerar que no es el primer caso en el que la policía continúa actuando con base una estigmatización por raza o edad, lo cual ya es violatorio de los derechos de cualquier persona.

 Lo más preocupante, es que vuelvan a surgir tensiones raciales, tema que en pleno siglo XXI parecía más bien superado, pero que nos remonta a situaciones de convulsión social de mediados del siglo pasado.

 Además, hay que considerar que la situación económica a nivel mundial es cada vez más preocupante, y es importante señalar que Ferguson, como muchas otras localidades no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, han visto aumentar sus índices de pobreza y desempleo a niveles extremos.

 Este cóctel explosivo de pobreza y racismo es una constante en muchas regiones, de ahí la importancia de que el debate mundial deba ir en esas vertientes: el combate a la pobreza y la igualdad.

 De no atenderse esta situación, sólo se generará el escenario para que se repitan muchos Ferguson, porque la desigualdad y la pobreza lamentablemente es cada vez mayor, ¿no cree usted?