Peor para la verdad

España, ¿el fin del bipartidismo?

El sistema de partidos en España se encuentra en un momento de definiciones en el que es posible que se pase del bipartidismo que ha caracterizado a la democracia española, a un escenario donde compitan tres partidos políticos.

Después del franquismo, la competencia electoral ha sido entre dos partidos políticos: el Partido Popular (derecha) y el Partido Socialista Obrero Español (izquierda). Si bien es cierto que existen otros partidos políticos, el gobierno y la mayor representación en el parlamento se divide en estas dos fuerzas políticas.

O al menos así ha sido hasta que apareció “Podemos”, un partido que en tan solo un año ha avanzado notablemente entre el electorado español y que según las encuestas publicadas esta semana, se encuentra en segundo lugar de preferencias electorales.

En otoño de este año se celebrarán elecciones generales en las que se renueva el Congreso de Diputados y el Senado, y a varios meses de distancia la competencia se abre a un nuevo competidor, que encuentra una gran aceptación entre un electorado cansado de escándalos de corrupción y abatido por una crisis económica que parece no tener fin.

Hace justo un año surge “Podemos”, organización que encabeza Pablo Iglesias, un abogado de la Universidad Complutense ha llegado a un importante sector de la población con un discurso que antepone los reclamos sociales ante las demandas económicas de los organismos internacionales.

En este sentido, resulta inevitable recordar el fenómeno ocurrido en Grecia en las elecciones pasadas, donde la organización Syriza ganó con argumentos similares a los que enarbola “Podemos”.

Es importante señalar que las medidas de austeridad que la Comunidad Europea ha implementado en algunos países con la intención de mantener una hegemonía económica han sido muy crudas, golpeando principalmente a las clases medias y obreras.

Esta situación ha generado la percepción de que los gobiernos están siendo sometidos por las principales potencias económicas, principalmente Alemania y Francia, que han definido las rancias recetas de austeridad.

Las muestras de inconformidad se han multiplicado de diversos modos, pero el gobierno de Mariano Rajoy, el Presidente de España, ha decidido seguir al pie de la letra lo que de decide en la cúpula de la Comunidad Europea.

Además, habría que agregar escándalos de corrupción que lo mismo han sido protagonizados por el PP que por el PSOE, lo que ha generado un ambiente de animadversión hacia ambos partidos.

Es justo en este contexto donde Podemos ha encontrado su mejor espacio de crecimiento, ante una sociedad que demanda un gobierno que no dependa de Berlín, sino que responda a los reclamos de sus electores.  Claro que en este renglón las decisiones son macroeconómicas y no dependen solo de una decisión o de una intención, pero esa al parecer es otra historia que al electorado no le interesa conocer.

Volviendo al espejo de Grecia, habrá que ver en los próximos meses como el nuevo gobierno logra concretar sus promesas de campaña, porque la dependencia económica no se puede terminar por decreto. De como avance ese gobierno mucho dependerá lo que le depare en las casillas a Podemos.

Por lo pronto, las encuestas son muy reveladores en el sentido de que la tercera parte de la población, al día de hoy, preferiría votar por Podemos, a quien colocan en un muy atractivo segundo lugar.

El Partido Popular, que actualmente gobierna España, cuenta con un 27.3 % de estimación del voto, seguido por Podemos con un 23.9% y en un tercer lugar los socialistas del PSOE común 22.2%.

Faltan varios meses para las elecciones generales en España, pero independientemente del resultado que arrojen las urnas, lo que se puede apreciar es que hay un nuevo jugador en la arena política que definitivamente modificará la geopolítica de la península ibérica, ¿no cree usted?