Peor para la verdad

Ecos del primer debate

En el actual proceso electoral resulta de vital importancia que el electorado conozca tanto las propuestas de quienes compiten para gobernarlos, como su desenvolvimiento en discusiones de temas de interés público. Por eso, es lamentable que el primer debate entre los candidatos al Gobierno del Estado, el IETAM lo haya transmitido únicamente por internet. Un evento de esta importancia para la vida institucional y democrática de Tamaulipas, en un escenario donde existen tantos problemas en materia de seguridad y económicos, debió de haberse transmitido por radio y televisión.

La trascendencia de los debates, más allá de quienes se proclaman ganadores, es que los espectadores tienen la oportunidad de ver a sus candidatos, conocer cómo se desenvuelven sin contar con ediciones de imagen, en un panel donde están sujetos a situaciones de presión por parte de sus oponentes, evaluando lo que dicen, cómo lo dicen, e incluso los silencios que llegan a tener.

A la sociedad ya no se le puede engañar como antes, por eso resulta sorprendente que en el debate se haya presentado un bloque de ataque al candidato del PAN a la gubernatura, Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Fue evidente que los candidatos Jorge Valdés del PRD, Gustavo Cárdenas de Movimiento Ciudadano y Armando Vera del PT, enfocaran sus baterías de ataque al candidato de los vientos de cambio y en total incongruencia con su papel de oposición política, no criticaran al partido del gobierno y a su candidato con la misma intensidad y precisión que lo hicieron con quien encabeza las encuestas.

El juego de señalar de manera general al priísta Baltazar Hinojosa, sólo evidenció los compromisos que los partidos de oposición tienen con el gobierno estatal. Los candidatos del PRD, del PT y Movimiento Ciudadano deberían saber que el papel de la oposición es ser justamente eso, una oposición al régimen, no jugar de comparsas.

Jorge Valdés, Gustavo Cárdenas y Armando Vera parecen desconocer que es el PRI quien ha gobernado Tamaulipas por 86 años, y es a su actual candidato a quien, a querer o no, le toca el balance histórico del estado de resultados que hoy se tiene en materia social, económica y política en la entidad.

Sin embargo, sólo vimos como los llamados candidatos de “oposición” estuvieron empleando su tiempo, por cierto muy limitado por el formato y por la cantidad de participantes, ocho candidatos, a atender en primera instancia a su par y no al candidato del establishment.

Pero ahí quedan registrados en la memoria colectiva las posiciones que cada quien ha asumido, en una elección que definirá el futuro de un Tamaulipas que ya está cansado de la inseguridad y la impunidad.  En la historia quedarán como una oposición que le quedó a deber a la democracia, por su papel servil al poder. Porque a pesar de que la autoridad electoral hiciera una convocatoria generosa, en donde todos participaron por igual a pesar de que no tienen la misma representatividad y peso electoral, no acudieron a enriquecer el debate, a proponer, como lo hizo en la pasada campaña presidencial Gabriel Quadri.  No. Los candidatos de oposición de Tamaulipas asistieron con una consigna muy clara, evidenciando la subordinación que tienen a sus verdaderos intereses, en donde las y los tamaulipecos no les importan, ¿no cree usted?