Peor para la verdad

Charlie Hebdo

Los hechos ocurridos en las instalaciones del semanario francés Charlie Hebdo son una llamada de alerta no sólo en el tema de libertad de expresión y protección de periodistas, sino de convivencia social y tolerancia.

Es completamente reprobable que en Francia, la cuna de las libertades y los derechos humanos, se presente un acto terrorista contra un medio de comunicación en donde además de la sangre derramada, se aumenta el encono con grupos fundamentalistas siguen negándose a incorporarse a una dinámica social en donde la tolerancia debe de ser el principal premisa.

 Y es justamente en este tema de tolerancia donde se inscribe un debate que no debe de dejar pasar más tiempo, el de los discursos de odio que sólo fomentan la confrontación y la estigmatización.

 Hay que considerar que este medio ya había tenido amenazas por parte de grupos islamistas que había condenado el tono de las publicaciones. El tono irónico, el humor negro que a veces se maneja y que cae en algunos sectores como una provocación, tiene este tipo de desenlaces.

 Debemos de considerar que ante las oleadas de migrantes musulmanes en Europa, se debe de considerar la necesidad no sólo de aceptarlos, sino de integrarlos, como parte de proceso de adaptación a un nuevo país.

 El respeto a sus creencias debe de formar parte de este proceso social de integración de sociedades multiculturales. Así como hace unas décadas los grupos minoritarios como homosexuales comenzaron a luchar por el respeto a sus preferencias, ahora el tema de las religiones y su sana convivencia e n las democracias occidentales es lo que se debe de debatir.

 Debemos de considerar que los valores democráticos no son compatibles con la intolerancia, y mucho menos con quienes ven en el terrorismo y los asesinatos el camino para hacer valer su visión.

 Por lo pronto, las alertas ya se encendieron en Europa. De modo inmediato, ronda en el ambiente el temor que los extremistas han querido infundir.

 Ahora, habrá que ver como Francia logra sortear esta situación en lo que respecta a la convivencia social cotidiana con los migrantes musulmanes, que como vemos, no han podido integrarse por completo.  De modo inmediato se ha anunciado que se refuerza la política de seguridad, lo que seguramente restringirá de algún modo los niveles de libertades.  Recordemos que durante los años recientes, sobre todo después del 11S, hemos ido renunciado a niveles de autonomía y libertad por seguridad.

 Los flujos migratorios ya son un fenómeno que no se puede detener, por lo que habrá que ir generando una inclusión que termine con los sectarismos y las estigmatizaciones.

 Por lo pronto, Charlie Hebdo, la revista atacada por fundamentalistas, ya anunció que para su próxima edición contará con un tiraje de un millón de ejemplares. Por lo que en lo que respecta a libertad de expresión, esta por lo visto quedará más reforzada. La reacción es de pronóstico reservado,  ¿no cree usted?