Peor para la verdad

Año nuevo

La celebración de fin de año trae consigo reflexión y buenos propósitos, resultados de la evaluación del ciclo que concluye y del que está por empezar, justo a la media noche del 31 de diciembre.

Justo en la víspera de la celebración del año nuevo, vale la pena hacer un rápido balance de este año que para nuestro país ha significado no sólo el fortalecimiento de nuestras instituciones, sino también pasar de los discursos a los hechos, en un ambiente de amplio debate y de mucha política.

Si bien es cierto que el tema de la reforma energética es el que mediáticamente más se ha comentado y discutido, a lo largo del año que termina podemos asegurar que esa reforma constitucional forma parte de una serie de iniciativas largamente pospuestas. Ahora, no sólo el sector energético cuenta con un nuevo marco legal, sino también sectores como las telecomunicaciones o el ámbito laboral.  

No podemos dejar de mencionar la trascendencia de la reforma hacendaria, que de tan polémica incorporó a los sectores empresariales e industriales en un debate que permitió conocer posturas disímbolas.Por otra parte, la reforma educativa, tan cuestionada por sectores duros del magisterio, avanza en medio de marchas y protestas en varias partes del país.

Si bien es cierto que la economía pasa por un momento difícil, el avance que en el plano político significan las reformas antes mencionadas ha puesto a México en una posición de privilegio a nivel internacional. En temas tan polémicos, es muy complicado generar los consensos en donde todas las partes estén de acuerdo.

Lo importante, es que cada quien aporte en la discusión y como resultó, se avance, no se paren nuevamente temas que fueron poniendo no sólo a un sector en rezago, sino al país sin el andamiaje legal que le permita poder estar en una posición de mayor competencia en el plano internacional.No se trata de hablar o criticar el denominado “mexican moment”, sino de valorar el sentido positivo que significa lo realizado en nuestro país. Ahora, viene la otra parte: que los resultados comiencen a ser parte de la mejora de la situación de la población.

Ese es el reto.En este sentido es válida la crítica, pero  es mucho más importante considerar que el mundo avanza a un ritmo vertiginoso y que en la competencia, debemos de tener la habilidad de poder irnos acoplando al desarrollo. Porque sólo con un país competitivo, atractivo para las inversiones y con una mayor actividad económica, se podrá ir combatiendo la pobreza y la inseguridad.  

A mayores oportunidades, mejores posibilidades de desarrollo tendrán las nuevas generaciones.Por eso, esperemos que el 2014 sea próspero y le brinde a México las oportunidades que requiere para insertarse con mayor fuerza en el contexto internacional, que la economía crezca y se continúe con la misma dinámica de discusiones políticas, porque sólo así podremos pasar del debate a los hechos, y en consecuencia al desarrollo de nuestro país, ¿no cree usted?