Crónicas urbanas

El hombre de las 30 mil necropsias

la principal causa de muerte en la CdMx son los accidentes de tránsito, cuyo número ha disminuido con el alcoholímetro. Lo sabe Sergio Arreola, quien desde temprana edad visitaba el Semefo.

Era muy joven cuando Sergio Adrián Arreola Velázquez comenzó a interesarse por la disección de cadáveres, pues desde temprana edad visitaba el Servicio Médico Forense, conocido como Semefo, donde un familiar suyo era técnico en necropsias, profesión por la que él se inclinó, a tal grado que, 30 años después, con cerca de 30 mil autopsias practicadas, crearía una técnica de incisiones estéticas.

Terminó la preparatoria y pensó estudiar la carrera de médico cirujano, pero al final optó por especializarse como técnico en necropsias, y lo hizo en el Semefo, situado sobre la calle de Niños Héroes, colonia Doctores, que 25 años después se convertiría en Instituto de Ciencias Forenses, con amplias instalaciones, una variedad de especialistas y áreas de investigación. La ciudad crecía.

Han pasado los años y Arreola Velázquez, quien frisa el medio siglo, se propuso perfeccionar la técnica y solo falta darle punto final al proyecto, cuyo propósito es cambiar las incisiones iniciales: de frontal a lateral. Es, dice, por estética.

Y desde la sala principal del Instituto de Ciencias Forenses de la Ciudad de México, donde un equipo de especialistas realiza necropsias y otro tipo de estudios, Sergio Adrián Arreola Velázquez, un hombre de templado carácter, invita a sus compañeros "para que nos sigamos superando".

—¿En qué consiste su técnica?

—En una incisión estética.

—¿Por qué?

—Porque queremos innovar.

—¿Podría describirla?

—Muy práctico: que no se vea.

—¿Y cómo han sido?

—Las incisiones en los cadáveres son mentón-pubial; qué quiere decir, que van del mentón al pubis. Es la convencional.

—¿Y la que propone?

—Mi abordaje es una incisión lateralizada: de cuello a hombro.

—Discreta.

—Y por la apreciación del familiar.

—¿Por qué esa técnica?

—Por respeto.

***

Es el anfiteatro del Instituto de Ciencias Forenses –depende del Tribunal Superior de la Ciudad de México–, donde hay 12 mesas de acero, sobre las que se hacen entre 15 a 20 necropsias cada día. Arreola Velázquez trabaja de 18:00 a 22:00 horas.

Al fondo, tres de sus compañeras auscultan un cuerpo carbonizado. Una de ellas se aproxima a la dentadura del cadáver. Parece calibrar la dentadura.

—¿Por dónde empieza una necropsia?

—De cabeza a pies. Son metódicas y descriptivas.

—¿Por qué este oficio o profesión?

—Es una profesión porque nosotros somos técnicos o preceptores en necropsias. Tenemos estudios anatómicos.

—¿Qué ve primero en una necropsia?

—El cráneo y las lesiones que en su momento haya producido cualquier agente externo, ya sea por atropello, un golpe, una caída, y así, nos vamos al tronco y hacia el abdomen, las partes inferiores, que son los miembros pélvicos.

—¿Cómo se decide una necropsia?

—Todos los cuerpos que están en el Instituto de Ciencias Forenses (Incifo), tienen un protocolo y obviamente hay que hacerla completa.

—¿Cualquier cuerpo que llegue aquí?

—A todos se les debe hacer esta apertura o incisiones. La autoridad es el Ministerio Público quien, obvio, nos pide que hagamos este tipo de estudio.

—¿Cuántas necropsias ha hecho?

—Le seré franco: perdí la cuenta...

—Un cálculo.

—Bueno, llevaba como 17 mil en los 12 años de haber ingresado en este lugar. Entonces hablaremos de unas 25 mil..., 30 mil necropsias.

—¿Alguna en especial le ha causado una sensación peculiar?

—Francamente, no, pero sí hay casos, como los baleados, que requerimos de mucha habilidad, para poder extraer el proyectil de arma de fuego.

—¿Es lo primero que hace: extraer?

—Seguir el trayecto, para poder llegar al proyectil.

—¿Algunas le han costado más trabajo?

—En un cadáver de más de 20, 25 heridas por arma de fuego.

—¿La muerte violenta es común?

—Sí, por atropello.

***

La principal causa de muerte en la Ciudad de México es por accidentes de tránsito, sobre todo cuando se acercan las fiestas de fin de año, aunque ha disminuido a partir de que puso en marcha el alcoholímetro.

Y fue precisamente un noviembre de hace 22 años, con la muerte de un niño, cuando Arreola Velázquez quedó más impresionado: un infante al que, mientras pedía su "calaverita", un hombre le disparó en el rostro.

"Eso fue lo que más me impactó", recuerda, para mencionar algunos de sus instrumentos de trabajo, como bisturís, pinzas, tijeras, porta agujas, agujas especiales.

—¿Cuántos instrumentos son?

—Entre 7, 8 y 9...

—¿Por qué varían?

—Porque a veces las incisiones, en un momento dado, requieren de este tipo de tijeras largas, para poder disecar, por ejemplo, el esófago; hay tijeras largas y curvas de 15 y 25 centímetros. Depende.

—¿Cuánto tiempo tarda en hacer una necropsia?

—Es variable, pero comúnmente nos tardamos de 30 a 45 minutos, dependiendo de la causa de muerte.

Explica que son diferentes las incisiones que se le hacen a los cuerpos. Los ejemplos sobran, como puede ser la diferencia entre el de una persona que fue baleada y otro que llega de un hospital con antecedentes de haber sufrido caídas. En este caso ya tienen antecedentes clínicos, de modo que la necropsia es sin complicaciones.

De hablar rápido, Sergio Adrián Arreola Velázquez, quien también trabaja en un hospital público, muestra tranquilidad ante las insistentes preguntas sobre su labor.

—Le gusta mucho su trabajo...

—...desde luego, desde luego.

—...por lo que veo. ¿No le da miedo?

—No.

—¿Nunca le ha dado miedo?

—No, no, al contrario, me ha hecho más precavido, me hizo más precavido, me hace más precavido.

—¿Y ninguna sensación extraordinaria?

Por un instante la pregunta lo hace reflexionar y mueve los ojos, como si intentara acordarse de algo, o como si quisiera adivinar, pero no encuentra nada y responde:

—No...son mitos.

—¿No ha visto algo extraño?

—No, no, todo normal. O será que yo estoy acostumbrado, pero yo lo veo normal.

El curtido profesional, que empezó a visitar el Semefo desde muy joven, acaba de crear una innovadora técnica para realizar necropsias. Lo dice sin ninguna jactancia, más bien preocupado por la dignidad del cuerpo. Dice que su intención es que los cortes sean más estéticos. Pronto dará a conocer su nueva técnica.