Crónicas urbanas

El gran almacén del crimen

En ese predio de la delegación Azcapotzalco hay casi 7 millones de objetos ligados a robos, asesinatos y secuestros: desde una colilla de cigarro hasta pertenencias de "La Mataviejitas" o poemarios del "Caníbal de la Guerrero"...

El predio está en la colonia Del Gas, delegación Azcapotzalco,  con una extensión de 5 mil 200 metros cuadrados, donde se acumulan, por secciones, alrededor de 6 millones 700 mil objetos, que van desde una colilla de cigarro hasta 40 mil teléfonos celulares embalados y cajas fuertes, entre otros, todos relacionados con algún delito ocurrido en la ciudad, como son las pertenencias del Caníbal de la Guerrero, de La Mataviejitas y de Francisca Zetina, La Paca, una presunta vidente que a finales de los 90 sembró osamentas en la finca El Encanto, un caso ligado al asesinato del político priista José Francisco Ruiz Massieu.

Es el depósito de objetos, confiscados por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, y está dividido por secciones; en la primera, denominada Área de Recepción y Liberación de Bienes,  reciben,  revisan y proporcionan un folio; luego los objetos pasan al “área de etiquetado”, donde la encargada, Saidé Abed, embala las diversas evidencias, ya sea por delitos de violación, pruebas forenses o muestras de droga. Las bolsas de plástico traen los datos  de la averiguación previa.

—¿Y de ahí?

—Se va a la caja que le corresponde —dice Saidé.

Y de ahí, al “área del almacén”, donde hay varias secciones, explica el subdirector de Depósitos, César Gómez Guillermoprieto, quien detalla que los objetos son colocados en los sitios que le corresponden, como son televisores, pantallas, películas, por ejemplo, relacionadas con pornografía, robo o secuestro.

También hay objetos decomisados a narcomenudistas: pipas, bolsas, básculas, o lo que el agente del Ministerio Público considere que esté ligado a ese delito.

Y, a propósito, aquí está la Bóveda de Narcóticos, con cientos de dosis de mariguana, embaladas en bolsitas de plástico, sin que pueda verse el producto pero sí percibir un leve olor; luego, contigua, una sección con réplicas de armas de fuego largas, de plástico negro, empaquetadas, como lo están, asimismo, las verdaderas, unas 20, que serán enviadas a la Secretaría de la Defensa Nacional.

***

En el Almacén General, con ocho pasillos,  están resguardados  desde un alfiler hasta una colilla de cigarro, comenta David Reynoso Mendoza, director Ejecutivo de Administración de Bienes Asegurados de la procuraduría capitalina, quien invita a realizar un recorrido.

En esta inmensa bodega resaltan casos como el de La Mataviejitas, el del Caníbal de la Guerrero y el de La Paca.

Las cajas con evidencias de ese hecho están encima de otras —selladas con el letrero Paca-Chapa, primer apellido éste del entonces fiscal Pablo Chapa Bezanilla— y contienen algunos objetos: un colmillo, un anillo, semillas rojas, un colibrí disecado, una pata de pollo adornada y un letrero: “averiguación previa” 96/1997.

Aquí anda Benjamín Castañeda, encargado del almacén, un hombre que puede distinguir bien en qué recoveco están los objetos.

—Si el juez pide un objeto, él lo localiza de inmediato —dice un funcionario, refiriéndose a este hombre de bata y lentes.

Y aquí mismo está la filipina roja, propiedad  de Juana Barraza, La Mataviejitas —“ésta es la que traía puesta cuando la detuvieron”, recuerda Castañeda— junto con su estetoscopio, un monedero, un llavero y una tarjeta de Sí Vale, del Programa de Apoyo Alimentario para Adultos Mayores de 70 años.

Varias pertenencias son del llamado Caníbal de la Guerrero: 12 cajas y un tambo. Hay fotocopias de sus escritos; uno de éstos, por ejemplo, se titula: Caminando ando… “Soy José Zepeda, nací en el 69…”

También libros, disfraces, cartuchos de películas, peluches, una máscara con la figura de gato, un mameluco azul, una máscara del luchador Rey Misterio, un traje de Pedro Picapiedra, un esqueleto de cartón, un par de zapatos tenis, dos botas negras de plástico. “En octubre de 2007 llegaron aquí”, murmura Castañeda.

***

En el Patio de Ferrosos hay varios tanques de gas, carretillas, cables, escaleras, piedras, cajas fuertes, más carretillas —diablitos—, extinguidores, casetas de teléfono, excusados. “Todo tiene su número de averiguación previa”.

—¿Y cuál es su función?

—Resguardar los objetos asegurados en las mejores condiciones posibles, para que en el momento que el Ministerio Público o el juez las solicite, se las podamos devolver. También tenemos una función muy importante, que es la de darle destino final a los objetos; dentro del destino final pueden ser susceptibles de venta o enajenación, donados, aprovechados, o confinados aquellos que pueden resultar contaminantes —comenta David Reynoso.

—¿Todos están relacionados con un delito?

—Todos, efectivamente; comenta usted cuál es el de mayor frecuencia, pues tenemos el robo, homicidio, fraude, todo tipo de delitos del fuero común.

—¿Qué  le llama más la atención?

—La parte de darle destino final a través de la donación, las hacemos a la Secretaría de Desarrollo Social, para que a través de sus programas sociales puedan ser aprovechados. Hay objetos que ya no son susceptibles de donación o de venta y se destruyen, siempre tomando en consideración la determinación del Ministerio Público.

—¿Esos objetos van a ir a dar a algún museo o serán destruidos? —se le pregunta, en referencia al caso de La Paca.

—Esos objetos los tenemos todavía porque no hemos recibido la notificación, ni del juez ni del Ministerio Público,  para darles el destino final; son objetos interesantes, que, bueno, uno de los proyectos es precisamente hacer algún museo, podríamos considerarlo “El museo del delito”, o algo así, porque son objetos representativos de este tipo de personajes y de delitos.

—Cuál es lo que más le ha impresionado?

—Todos tienen una historia, pero los que me impresionan están en una caja que tenemos por ahí, del Caníbal de la Guerrero, pues vemos a través de los objetos la personalidad que este señor tenía: escribía poesías. Tenemos cuadernos donde él las hacía, hay disfraces, máscaras… Aunque tú no lo conozcas, pues a través de los objetos te vas dando cuenta de la personalidad...