Crónicas urbanas

La desgracia del niño y su bisabuela

Brigadas médicas en la Gustavo A. Madero, delegación con zonas de alta marginación, han descubierto graves deterioros en la salud de los habitantes; ofrecen asistencia.

La señora Silvia Teoyotl Rivero, de 48 años, es hija de Ernestina, de 87, y abuela de Santiago, de 10. El niño y su bisabuela, enfermos terminales, forman parte de una familia de siete miembros, quienes cohabitan en una vivienda que no es de ellos, constituida por sala-comedor de 4 por 3 metros y una recámara de tamaño similar. Pagan mil 400 pesos mensuales de renta.

Los dos postrados, ella en una silla de ruedas y él sobre una litera, cuyos barrotes le impiden ver bien el televisor, son asistidos de manera gratuita por médicos de la Secretaría de Salud del Distrito Federal, que hace años, durante un recorrido por la colonia Campestre Aragón, en Gustavo A. Madero, supieron de la anciana y sus achaques. El niño llegaría después.

En 2001 el papá de Silvia, de nombre Jesús, ahora de 77 años, resolvió regresar a su tierra natal, Tlaxcala, después de vivir con Ernestina desde 1959, año en el que contrajeron nupcias en la Ciudad de México. Jamás regresó.

—Ya andaba mal —dice Silvia.

—¿Enfermo?

—No, se fue con otra persona; dijo que se iba y se fue —comenta la mujer, sin pretender abundar sobre el tema, mientras escucha los balbuceos de su madre.

Y ahí, en el número 10 de la calle Camino del Esfuerzo, colonia Campestre Aragón, vecina de San Felipe de Jesús y Casas Alemán, quedarían Silvia y su esposo, de oficio vendedor, así como una de sus hijas; cuatro en total.

Pero la familia creció.

Hace dos años llegó a vivir con ellos otra hija, Nancy Sinaí, madre de Santiago, enfermo de distrofia muscular, según el diagnóstico médico, y de Érick, de 9 años, pues el padre de éstos había decidido abandonarlos.

El marido, con quien Nancy Sinaí vivía en unión libre, se rehusó a darle atención, por lo que ella lo demandó, y ganó. El problema es que a veces el monto de la pensión baja de 900 a 700 pesos quincenales, pues “el señor”, como ella le dice, “falta a trabajar”, de modo que la situación se agudiza.

—¿Y qué fue lo que pasó?

—Dijo que él no podía hacer nada; que todo estaba en las manos de Dios —responde Nancy Sinaí, quien buscó ayuda en el DIF del Tlalnepantla, donde vivió y le dieron servicio médico, pero quedó desamparada.

Entonces recurrió a sus parientes, quienes le ofrecieron cobijo en la colonia Campestre Aragón, delegación Gustavo A. Madero, donde la doctora Leticia Rodríguez y su equipo, de los Servicios de Salud Pública, sabrían después de otro paciente, además de Ernestina, y lo incluirían en el programa Médico en tu Casa, que en esta zona ofrece servicio en 12 colonias y 20 unidades habitacionales.

Rodríguez dice que el paciente tiene mejor calidad de vida cuando es atendido en su casa, como ha sucedido con adultos mayores, a quienes se les ofrece atención domiciliaria, mientras que en los hospitales solo tienen cuidados paliativos y el costo para el gobierno, además, es de 6 mil pesos diarios por cabeza.

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El programa Médico en tu Casa surgió el año pasado, en Iztapalapa, y de ahí se trasladó a la Gustavo A. Madero; consiste en visitar casa por casa para detectar a la población vulnerable —explica la doctora Rodríguez—, como las embarazadas que no tienen ningún servicio médico, pacientes con discapacidad, los postrados en cama, adultos mayores y otro tipo de pacientes, como enfermos terminales.

Un ejemplo es el caso de Ernestina, quien en 2003 sufrió una embolia cerebral y quedó con una secuela de hemiplejía del lado izquierdo. Entonces la doctora se percató de que la hija no sabía qué hacer con su madre, que era atendida en el Centro de Salud Esmeralda, y fue así como empezaron a darle atención domiciliaria.

Y más tarde se enterarían, por medio de la abuela, que había un niño, de nombre Santiago, al que le diagnosticaron “distrofia muscular tipo Duchenne, considerada como una enfermedad terminal”, recuerda Rodríguez.

El padecimiento de la anciana Ernestina es descrita por Rodríguez como  “crónico, degenerativa e irreversible,  pero con la diferencia de que ella”, a pesar de su edad, “si tiene una buena atención médica y todo lo que es el tratamiento por parte de los familiares, puede tener una buena calidad de vida”.

—¿Y el niño?

—La literatura médica nos dice que es una enfermedad de tipo recesiva; significa que la transmite la mujer y quien la sufre es el varón; él empezó con las extremidades inferiores, pero ahorita ya avanzó a la columna vertebral y la médula espinal, de tal manera que tiene unos dolores muy fuertes y no se le puede mover, pues cualquier movimiento que usted le haga le causa un dolor en escala de 10, que es el más fuerte, y es por esa razón que vemos de qué manera se le puede ayudar.

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La señora Silvia está cerca de su madre —sentada en una silla de ruedas—, quien le pide agua y un beso, deseos que pronto cumple su hija.

—¿Usted pagaba servicio médico?

—Sí, porque pedía ayuda a mis hermanos, pero la verdad es que el mayor murió, que era el que también me daba el apoyo, y ya no pudimos; además, mi hermana tiene problemas y ya no es posible llevar a mi mamá; por eso busqué el centro de salud y me dijo la doctora que había este servicio de Médico en tu Casa.

—¿Cuántos viven en esta casa?

—Somos siete: mi esposo, mi mamá, mis dos hijas, mis dos nietos y yo; mi hija llegó a vivir conmigo porque su pareja la dejó; después la doctora se dio cuenta del problema del nieto.

Y ahí está Nancy Sinaí, madre de Santiago, quien sonríe. “Venían a darle servicio a mi abuelita Ernestina y yo le comentaba a la doctora que tenía a mi niño con discapacidad, pero que no tenía cómo trasladarlo de una manera para que le siguieran dando alguna atención, más que nada buscar el mejor servicio para mi hijo, y me comentó que había una atención que se llama Médico a tu domicilio…”

—¿Dónde se atendía antes?

—En una institución de rehabilitación, pero cuando mi niño sufre la fractura ahí, me dijeron que ya no le podían atender porque solo es para terapias físicas; entonces yo andaba buscando dónde le podían brindar atención y más que nada algún medicamento para sus dolores que ya está presentando…