Crónicas urbanas

La chatarra del crimen

En la Ciudad de México hay cuatro depósitos de vehículos bajo resguardo oficial con 8 mil 900 unidades, desde modelos antiguos hasta los más recientes, todos relacionados con algún delito.

Hay una variedad de modelos: modernos, de colección, viejos, muy viejos. Desde impecables BMW hasta Hummers bien equipadas, pasando por carcachas sin refacciones y otros, de los llamados hechizos, que parecen antiguos pero la realidad es que fueron transformados. Suman alredor de 8 mil 900 vehículos. Todos, bajo resguardo oficial, están relacionados con algún delito.

Esa cantidad de autos está repartida en cuatro corralones —situados en dos delegaciones, sobre una extensión de 95 mil metros cuadrados—, donde 2 mil 500 de ese total corresponden a vehículos que fueron robados y que la policía logró recuperar, ahora en espera de ser reclamados por sus dueños. Y de los 6 mil 500 restantes, la mitad está a disposición de la autoridad judicial.

Este corralón, conocido como Cabeza de Juárez, debido a su cercanía del gigantesco busto en honor al preclaro, es donde la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal resguarda parte de esos vehículos.  Habrá que caminar entre un cúmulo de carros  y treparse a una torre de madera, en medio, desde donde también es posible vislumbrar cientos de taxis, la mayoría del modelo Tsuru.

Hay ocasiones en que los dueños tienen problemas en solicitar la devolución, pues “no acreditan debidamente la propiedad”, explica David Reynoso Mendoza, director de Administración de Bienes Asegurados de esa dependencia, quien precisa: cuando un vehículo es recuperado y trasladado a un corralón, el agente del Ministerio Público realiza un inventario sobre las condiciones en las que ingresa la unidad.

Después se inicia un proceso de investigación para ubicar al dueño. Una vez que agotaron todas las diligencias para hallarlo y que no queden dudas sobre el auto,  el Ministerio Público dicta un acuerdo de abandono; y si después de 80 días hábiles el vehículo no es reclamado,  será puesto a disposición de la Oficialía Mayor.

La PGJDF publica en su página electrónica una lista de vehículos abandonados. Estos se someten ante la consideración de un comité denominado de “destino final”, integrado por diversas dependencias, para la autorización de “compactación y enajenación como desecho ferroso”.

Y como no siempre es posible localizar al dueño del vehículo, el destino final será la venta como desecho.

El precio de cada auto comprimido es de mil 600 a 2 mil pesos, más o menos. No importa el modelo. Desde un BMW a un Tsuru, que es el más despojado.

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En la entrada del corralón, en la delegación Iztapalapa, hay una agencia del Ministerio Público. Algunos dueños  de vehículos recuperados esperan su turno. En el depósito se observan varios modelos, pero no todos son devueltos.

Un Mustang de reciente modelo, por ejemplo, puede convertirse en chatarra, pues nadie se presentó a reclamarlo, o no lograron acreditar la propiedad, ya que la delincuencia utiliza artimañas, como  remarcar el número del motor.

Reynoso Mendoza comenta que  de los 8 mil 900 vehículos un promedio de 2 mil 500 llegaron a este depósito por el delito de robo; es decir,  que fueron recuperados por la policía. “El restante”, añade, “llegó por fraude, extorsión, secuestro, todo tipo de delito”.

—¿Por qué ha bajado el robo de vehículos?

—En años anteriores teníamos un promedio de 120 vehículos robados al día, ahora bajó a 40, de acuerdo con las estadísticas; y esto se debe, básicamente, a los programas que el Gobierno del Distrito Federal, la PGJDF y la Secretaría de Seguridad Pública han implementado, como los localizadores de vehículos y  las cámaras.

—¿Cuántos entran y cuántos salen aquí en los corralones?

—Estamos recibiendo alrededor de 80 a 90 vehículos diarios, y se están devolviendo de 20 a 30 unidades.

—¿Esos automóviles, aunque sean nuevos o  último modelo, se los llevan?

—Cuando son ingresados al depósito, el Ministerio Público inicia una investigación para poder devolverle el vehículo al propietario; una vez que agota estos trámites, hay ocasiones que ya no podemos localizar al propietario, entonces se emite un acuerdo de abandono; y si después de 80 días no se presentan a recuperarlo, se inicia el proceso de destino final, pues hay ocasiones que estas unidades vienen alteradas en sus números de identificación y no es posible que vuelvan a regresar a la circulación…

—¿Cualquier vehículo…?

—Cualquier automóvil es susceptible de chatarrizarse. Una Hummer, puede ser un Mustang, un BMW, Audi, todo tipo de vehículos.

—¿Todos están involucrados en algún delito?

—Todos los vehículos que tenemos aquí están involucrados, son objeto o producto del delito, y no los podemos vender como tales, como unidades para circular en la calle, pues crearíamos otro problema; por eso el comité no nos autoriza y se decide que se vaya a la compactación.

—¿Qué le recomienda a la gente?

—Que si le robaron un auto, que consulte la página de la procuraduría, donde tenemos un listado de vehículos recuperados que se actualiza todos los días, y en caso de que tenga la suerte de ver su unidad, pues que acuda al Ministerio Público para que realice los trámites necesarios y pueda liberarlo…

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De 2000 a 2013 se han compactado, y vendido como desechos, 22 mil 327 autos, con un importe de 21 millones 213 mil pesos.

Este dinero es “ingresado” a los fondos de procuración de justicia, en  proporciones de 50 por ciento a la procuraduría local y el otro al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

El robo de vehículo automotor es la principal incidencia delictiva en la ciudad, según estadísticas de la Procuraduría General de Justicia del DF, cuya página electrónica, asimismo, muestra la lista de autos recuperados, que a la fecha suman alrededor de 2 mil 500 unidades.

El número de vehículos robados ha disminuido, según el recuento oficial, pues mientras en 2000 compactaron 2 mil 513, el año pasado bajó a 638; pero despuntó en 2005, ya que en ese periodo chatarrizaron 4 mil 727 autos.

Además, en 1996 la procuraduría tenía ocho depósitos de vehículos; ahora, aunque no se dice a partir de qué año,  el número bajó a cuatro.