Crónicas urbanas

“Porno en tu idioma”

Héctor reyes, director y productor de cine en este género, inició su carrera como actor; ahora dirige una empresa en el Distrito Federal que ha producido cerca de 150 películas.

Los vecinos de este inmueble, ubicado en la colonia Narvarte, saben que aquí hay un estudio donde hacen cine porno, pero nadie se asusta, ni sienten resquemor; al contrario, tienen respeto y guardan discreción. Lo dice Héctor Reyes, director y productor, quien hace 13 años se inició como actor en ese género.

El hombre cuenta su historia entre risa y prisa, nervioso e  hiperactivo, como si le urgiera terminar el relato sobre ese tramo de su vida; pero así es el temple de quien pide a sus actores apasionarse en cada escena, mientras engarza sus recuerdos sobre la inmersión en los vericuetos de la industria,  estancada durante un largo periodo, cuando más bien parecía desarrollarse en la clandestinidad.

En aquellos años la producción vernácula de películas porno parecía desarrollarse en forma ilegal, sin reglas, y lo que proliferaba como fayuca eran, son, filmes de otros países. “Era muy cerrado”, recuerda Reyes en referencia a ese mercado. “Existía, pero muy underground; se podía ver, se podía encontrar, pero no se sabía quien lo hacía, ni cómo lo hacían, ni dónde lo hacían”.

La manufactura del cine porno era tabú, pues nadie se atrevía a realizarlo de forma abierta, dice Reyes, quien revela que su empresa, tupormex.com, tiene permiso de la Secretaría de Gobernación; además, el organismo Radio, Televisión y Cinematografía revisa los contenidos, lo que reafirma que el porno es legal, dice, mientras se haga entre adultos y consensuado.

En nuestro país, aclara,  “la palabra pornografía, en sí, legalmente, no existe; nosotros hacemos películas para adultos con alto contenido erótico, así es como se llaman en México”.

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—Y con actores  mexicanos.

—Así es, mi compañía, tupornmex.com maneja un rollo totalmente mexicano, son actores ciento por ciento mexicanos,  y eso es lo que nos ha dado éxito, o sea,  el hecho de que sea gente común y corriente, gente como tú, como yo, como la que va en el pesero, como la que vende los jugos. También decidimos dar la cara y decimos: somos nosotros, lo estamos haciendo bien y en orden, y ya la gente le entra con más confianza.

—¿Es competencia desleal la fayuca?

—Hablemos del porno gringo, que es el más fuerte, o el japonés, que también es muy consumido en México; no, a mí no me representa competencia porque estoy haciendo exactamente lo contrario…

—O sea…

—Hago porno en tu idioma,  porque en México somos bien auditivos, a la gente le encanta mucho los quejidos, el “ay qué rico” y todas esas cosas, y si lo escuchan en su idioma, los morbosea; desde que empecé, lo hice distinto, porque dije, “si me meto a competir, por ejemplo, con el mercado de Estados Unidos, que me lleva más de 50 años y muchos millones de dólares de diferencia, pues nunca voy a poder y voy a acabar tronado”; y dije: “voy a crear mi estilo, totalmente mexicano”.

—¿Y  cuál es la prueba que haces a los actores?

—Es bien importante saber que en México no existen penes de 28 centímetros, que no hay cuates güeros, tremendos, trabadísimos, por lo que mi casting es muy enfocado a gente de aquí y les digo: “mira, el tamaño no me importa, pero que sea suficiente, y algo más: que tengan actitud, eso es bien importante, o sea, una actitud de hacer porno, porque hay muchos que vienen y dicen que son unos tigres con su mujer en la casa, que son unos leones con la amante en el hotel, que las novias les dicen, “no psst es que tú eres el mejor,  y que wow”, y hacen casting y… nomás no…

—Por eso hay profesionales.

—Hemos ya ido creando un cuadro de actores que ya saben de qué se trata, que han ido aprendiendo con nosotros, porque en esto del porno no hay escuela, ¿eh?, no hay quien te diga cómo hacer las cosas; y sí, cambian las reglas, totalmente, de hacer cine convencional a porno, y vas aprendiendo poco a poco; ahorita,  como te digo, nos llegan infinidad de correos que nos dicen, “oigan, gracias por estar haciendo esto, porque ya estamos hartos de la falsedad gringa”, o sea,  de las películas como falsas, que no hay realidad; y en México lo que hacemos es lo que yo llamo “el nuevo cine porno mexicano”, que es, has de cuenta, manejar un realismo, como en las novelas de Gabriel García Márquez, ¿no?, un
realismo mágico, ¿sí me entiendes?

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El salario de los actores fluctúa entre mil 500 y 15 mil pesos. La paga más alta es para las estrellas porno, que las hay, aclara Reyes.

Y abundan —“tengo una lista interminable”— los que se ofrecen para actuar de manera gratuita, o, como él dice, “por amor al arte”, e incluso se jactan de una potencia a prueba de balas, pero al final resultan un fiasco.

—¿Y qué pasa?

—Pasa algo bien chistoso: cuando vienen a casting, el primer problema es que tengan una erección; el segundo, que es una situación muy difícil para mí, es que terminen, pero el nervio no los deja terminar, y están ahí dándole y dándole como conejos y no terminan, y no puedo terminar mi película porque ellos no acaban.

—¿Y las edades de los actores?

—De 18 y hasta que puedan, no me interesa la edad; de repente puedo grabar hasta cougars, hombres y mujeres, tengo actores de 45, 50, más o menos; mi actriz más grande que he grabado ha sido de 65 años, por ejemplo; sí, trato de hacerlo como un porno para todos… Ahora mi productora es mujer, entonces le empezaron a meter como el feeling femenino y comenzamos a contratar actores guapetones, trabadones, caritas y eso ya le llama mucho la atención a las mujeres.

—¿La cuestión de la salud, cómo están los exámenes?

—Siempre, antes de grabar, pedimos la prueba de Elisa, y mi estilo es siempre con condón; en mis películas, además, meto un spot contra la pedofilia, contra la trata, contra esas cosas; para mí, te digo, el condón es imprescindible y básico por una cuestión de educación; yo le digo a los actores que es como si fueran bomberos: “te voy a dar tu casco, te voy a dar toda la protección para que no tengas bronca, ¿no?” Es importante que la gente sepa que existimos, que damos la cara, que estamos haciendo las cosas bien, que no nos escondemos.

El número de suscriptores ha ido en aumento en su página de internet, asegura Héctor Reyes, mientras reitera su orgullo de hacer, como dice su eslogan, “puro, total y absoluto porno mexicano”.