Crónicas urbanas

Fuerza de Tarea, grupo antiexplosivos

EstA división de élite está preparada para cualquier eventualidad en la Ciudad de México. Pertenece a la Secretaría de Seguridad Pública y sus integrantes han sido capacitados en diferentes partes del mundo.

Pertenecen a Fuerza de Tarea, división explosivos, de la policía preventiva del Distrito Federal, cuyos integrantes han sido capacitados en diferentes partes del mundo, empezando por su jefe, Alejandro Hernández González, quien ha participado en la desactivación de artefactos.

En sus amplias instalaciones, en la delegación Tláhuac, donde la capacitación es constante, con hangar, helipuerto y un sofisticado equipo de reciente adquisición, el policía segundo recuerda cuando le tocó desconectar un manojo de alambres y tubos, que sin su pericia hubiera explotado.

"Fue unos años atrás", recuerda, "en las situaciones en donde estaban poniendo estos artefactos explosivos improvisados en cajeros automáticos sobre la zona de Tlalpan. Me tocó a mí retirar uno de estos artefactos".

—¿Y qué sintió?

—Lo primero que pasa por mi cabeza es la preparación ardua y el día a día de este entrenamiento que llevamos; sabía que tenía que poner en práctica todo lo aprendido en este tiempo que tengo en Fuerza de Tarea.

—Y todo bien.

—Fue un buen día.

Son tan rigurosos los exámenes para poder ingresar a este grupo de élite, que Hernández lo recuerda muy bien: participó con otros 119 compañeros, pero solo se graduaron 40, entre ellos el policía segundo, quien ya piensa estudiar la carrera de psicología, "porque nuestro ímpetu nos hace estudiar más".

—¿Tan duros son los cursos?

—Es muy extremo. Nos hacen pasar por situaciones difíciles, tanto físicas como mentales. No le debemos temer a nada. En el Ajusco, donde se registran de 3 a 4 grados centígrados de temperatura, tenemos que sobrevivir con una ración de comida y una lamparita durante 24 horas.

El curso para formar parte de este exclusivo grupo dura entre seis y 12 meses, y uno de los requisitos para ingresar, además de pasar otros exámenes, como psicológico, médico, físico y de control y confianza, es que los concursantes deben tener cinco años en la corporación, aunque hay excepciones.

Es un curso básico. Después tendrán más capacitación, incluso en otros países, como lo hizo el propio Hernández, quien viajó a Estados Unidos, Francia y España.

—¿Todos tienen la misma oportunidad?

—Sí. En las células hay más de 40 elementos preparados, tanto en instancias locales, nacionales e internacionales.

—¿En dónde, por ejemplo?

—Con la Marina Armada de México, por ejemplo, y por parte de algunos países; a través de la embajada de Estados Unidos, ATF, que es la agencia dedicada a este tipo de situaciones de alto riesgo.

Y solo para ejemplificar sobre la preparación y a lo que se deben enfrentar a la hora de las emergencias, Hernández recuerda:

—Cuando se inundó la colonia El Arenal, hace unos años, Fuerza de Tarea fue de las primeras que entró a las aguas negras: el nivel nos llegaba al cuello. Y es que una de las prácticas es en el canal de aguas negras, aquí cerca.

La principal función de este grupo, además de auxiliar en otras tareas, está centrada en la desactivación de explosivos. "Ser policía es una profesión", dice Hernández, sin jactancia pero orgulloso.

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De pocas palabras, las suficientes para responder cada pregunta, el policía segundo, de 34 años de edad, con 12 en la corporación, tiene bajo su cargo a 40 miembros, repartidos en tres turnos.

Todos manejan armas cortas y largas, como pistolas Glock, calibre 9 milímetros, y fusiles de asalto.

Hernández llama a dos de sus hombres y les pide enfundarse en trajes especiales, como de astronautas, para hacer una demostración.

Los trajes están hechos de telas retardantes al fuego y placas de blindaje. "Éstas me van a proteger de proyectiles y explosiones", explica.

"Este traje especial me va a proteger de las dos fases y los tres efectos de una explosión.

"Estoy a cargo del equipo en materia de explosivos", detalla. "Estamos capacitados para atender situaciones de amenazas de bomba y sustancias peligrosas en toda la demarcación del Distrito Federal".

—¿Puede describir material?

—El material explosivo lo dividimos en tres áreas: de análisis de partículas explosivas y de identificación; posteriormente el equipo de manipulación y, al final, equipo para trasladar de manera segura el material explosivo o la sustancia peligrosa.

—Ustedes están preparados en cualquier tipo de emergencia, incluso tienen aparatos para hacer frente en caso de tener problemas con explosivos químicos.

—Tenemos un equipo especial para situaciones de amenazas químicas, radiológicas, bacteriológicas y nucleares.

—Entonces ustedes están preparados con la visita del Papa; seguramente van a tener mucho trabajo.

—Para nosotros puede ser como cualquier otro día. Dentro de nuestra disciplina, estamos preparados para cualquier situación.

***

Y aquí están los cuatro robots. Tres son de la familia robótica Andros, de los cinco mejores para desactivar bombas, según estudios. El cuarto robot, de origen canadiense, fue adquirido hace poco.

—Cuatro robots.

—Sí, los cuatro, los cuatro están enfocados a la manipulación, traslado y disrupción —responde Hernández.

—¿Disrupción?

—Sí, cuentan con armas de fuego especiales para destruir esos artefactos explosivos a una distancia, de manera controlada, y los cuatro están enfocados a esta tarea: la manipulación, traslado y disrupción de artefactos explosivos, sustancias peligrosas o pertrechos militares, como granadas y demás...

Y enseguida lanza el cascarón de una granada hacia un descampado, hasta quedar quieto, para luego comenzar a manipular una computadora con pantalla, con la que mueve al robot y dirige hacia el explosivo, mismo que después de minutos es atenazado por el aparato y depositado en un recipiente especial, que es tapado por uno de los enfundados en el traje especial.

—¿A qué distancia los manejan?

—Tienen una conexión lineal de 450 metros, en promedio; si los metemos en una zona urbana, la conexión se reduce porque hay que dar vuelta en las calles, meterlos entre calles, pero normalmente son 400 metros lineales, por medio de antenas, y 350 por fibra óptica.

—¿Se pueden comparar con cualquier otro país?

—Claro que sí, por el adiestramiento, la tecnología que tenemos y los cursos locales, nacionales, internacionales estamos a nivel de cualquier otro país.

—Para cualquier emergencia.

—Preparados para cualquier situación.

—Van a tener más trabajo ahora que venga el Papa.

—Se debe de cumplir siempre con el mismo profesionalismo; estén o no estén celebridades, siempre estamos al pendiente de la ciudadanía.