Crónicas urbanas

El 'Big Brother' de la CdMx

La ciudad es vigilada por una inmensa red de videocámaras que captan los momentos precisos cuando algo ocurre en sus principales calles. La SSP detiene en promedio de cinco bandas cada mes.

Cerca de 13 mil cámaras vigilan la superficie de la Ciudad de México, además de las 6 mil colocadas en diferentes partes del Sistema de Transporte Colectivo Metro, centros comerciales y otros lugares. Casi nada escapa a estos dispositivos, y los movimientos sospechosos, en momentos de emergencia, son analizados.

Las videocámaras, operadas por mil 200 policías, escrutan lo que puede resultar raro, sobre todo cuando creen que está a punto de cometerse un delito, lo que pone en alerta a policías de la zona y otros, que forman parte de los 80 mil que en diversos turnos vigilan calles y avenidas.

Puede suceder que las imágenes sirvan para investigar a presuntos delincuentes, en caso de que éstos logren huir; o que sean copados, luego de una persecución, como sucedió hace poco, cuando tres sospechosos, a eso de las 18:55 horas, entraron a una tienda comercial en Calzada de Tlalpan y Peña Pobre.

Los delincuentes amenazaron a empleados y comenzaron a romper las vitrinas con marros; sustrajeron 13 teléfonos celulares y otros aparatos, cuyo monto ascendió a 126 mil 286 pesos. Emprendieron la huida en un vehículo marca Oldsmobile Cutlass Eurosport, color vino, placas JDJ5565, que fue reportado.

Policías de una patrulla emitieron un aviso por radio y de inmediato fue difundido. Las videocámaras localizaron el vehículo en Calzada de Tlalpan y Chimalcoyoc. Tenía las puertas abiertas y el motor encendido. Días después serían aprehendidos los delincuentes.

Era uno de los cinco grupos que, en promedio, son apresados cada mes por policías de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) local, de acuerdo con información oficial.

"Estamos hablando de grupos que tienen cierto nivel de organización, cierta complejidad en su forma de operar, con roles definidos, con áreas de influencia, y con esto vamos procesando información hasta detenerlos en flagrancia, ponerlos a disposición de la autoridad ministerial", dice Víctor Hugo Ramos Ortiz, jefe del Estado Mayor Policial de la SSP de la Ciudad de México.

"Toda estructura criminal tiene un líder; vamos por él", dice el licenciado en psicología, egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana y maestro en ciencias penales con especialización en criminología.

El también catedrático del Instituto Nacional de Ciencias Penales ejemplifica el caso de El Cabezón —mientras muestra los videos—, quien dirigía una banda de asaltantes de tiendas. "El tipo siempre estaba bien drogado", comenta.

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En uno de los pisos de la SSP, donde está la sala de "situación", con monitores y pantallas de gran tamaño que concentran imágenes en tiempo real de las principales calles de la Ciudad de México, Ramos Ortiz, ex director general adjunto de Criminología y Desarrollo Técnico de la PGR, comenta que una de sus funciones es mantener un estricto control de todo el personal, los dispositivos especiales, servicios aéreos y el área de Investigaciones Preventivas.

"Y ahí lo que se hace es que cuando la Subsecretaría de Información e Inteligencia genera datos sensibles a partir del procesamiento de los mismos, nos la turna para que nosotros, en el campo, busquemos y realicemos las detenciones en flagrancia de grupos delictivos, de cualquier delito del fuero común", explica.

—¿Cuántas cámaras tienen?

—La Ciudad de México tiene la infraestructura de videovigilancia más robusta de la región. Tenemos poco más de 12 mil cámaras sobre la superficie; en el Metro tenemos 6 mil; de tránsito, 2 mil. El jefe de Gobierno se comprometió a que se instalarían 7 mil más; es decir, que solo sobre la superficie de la capital tendremos 15 mil al terminar esta administración.

—¿Son el ojo mayor de la autoridad?

—Vemos muchas cosas, documentamos muchas cosas, y con base en eso generamos prevención. Tan solo el año pasado, en comparación con éste, la disminución del delito fue de 10 por ciento; pero si tomáramos los últimos tres años, prácticamente ha bajado la incidencia 33 por ciento; claro, estamos hablando de cifra oficial; sin embargo, no trabajamos a partir de las denuncias que se hacen ante Ministerio Público, sino con toda la información que llega a nuestro sistema de emergencia o de denuncia anónima.

—¿Y cuál es el principal delito?

—Son distintas clases de robo, que va desde atraco a transeúnte, a comercio, con y sin violencia, a cuentahabiente, a casa habitación, de vehículo. Digamos que esa es la parte en la que estamos trabajando más.

—Ustedes previenen.

—En realidad el esquema de la secretaría es que las cosas no sucedan.

—O es en flagrancia.

—La función primordial de la SSP es que la gente se sienta segura en la Ciudad de México; cuando se da o se consuma un delito, empezamos a procesar información; vemos qué cámara está más cerca, a qué hora se dio, quiénes intervinieron, cuál fue la forma de operar, y con base en eso se hace la corrección operativa. Generamos prevención, pero también procesamos información para llevarla a nivel de inteligencia policial y en ese sentido detener a grupos delictivos específicos.

—Ustedes aportan información.

—Todo el tiempo. Las investigaciones que realiza el Ministerio Público son alimentadas con información que tenemos de las cámaras, independientemente de que cuando detectamos algún grupo delictivo que opera en una zona, ya el Estado Mayor, a través de esta dirección general, que se llama Investigaciones Preventivas, realice el seguimiento para detenerlos en flagrancia. Hemos desarticulado diversos grupos dedicados a todos los delitos que le había señalado.

Uno de los casos resueltos es el de una mujer que fue asesinada luego de sacar dinero de una sucursal bancaria. Semanas más tarde, después de analizado el video, el culpable y sus cómplices fueron apresados.

—¿Cuántos casos resuelven cada mes?

—Varía, pero un indicador que tenemos es que tendrían que ser por lo menos cinco grupos al mes. Estamos hablando de que éstos tienen cierto nivel de organización, cierta complejidad en su forma de operar, con roles definidos, con áreas de influencia, y con esto vamos procesando información, hasta detenerlos en flagrancia y ponerlos a disposición de la autoridad ministerial. La inteligencia para nosotros es la información elevada al grado de certeza.

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—¿Todos estamos vigilados?

—Todos estamos seguros en la Ciudad de México —responde y aclara—. Quiero comentarle que hay restricciones. La ley es muy clara: en principio cualquier video solo puede ser solicitado por el Ministerio Público; dos, los monitoristas, cuando realizan con consignas y áreas específicas la videovigilancia, mandan de manera preventiva una patrulla, pero lo están documentando. Eso nos ha dado muy buenos dividendos. ¿Por qué? Porque los que están vigilados es la gente que se dedica a delinquir.

—¿Es una de las ciudades más vigiladas, más seguras?

—Una de las ciudades más seguras.

—Del mundo.

—Sí, claro.

La enorme red de videocámaras es operada por mil 200 policías en una urbe que es vigilada por 80 mil personas de la SSP.

—El tema no es de policías y ladrones —aclara Ramos Ortiz—, el tema de prevención es a partir de la tecnología; de ser cercanos a la gente; que este contacto entre el representante de la ley, que es la policía, y el ciudadano, sea real, auditable e inmediato.