Así las cosas...

El escándalo del momento…

Dos temas llamaron la atención durante la semana que hoy concluye. El de la empresa Oceanografía y la suspensión del servicio en la Línea 12 del Metro de la ciudad de México en la mitad de las estaciones.

Ambos asuntos han llenado los espacios noticiosos de prensa, radio y televisión pero, peor aún, es la indignación que ha causado en la opinión pública.

Lejos de las investigaciones administrativas y judiciales de que sean objeto ambos asuntos, el efecto social en los mexicanos sí lo podemos comentar.

Los ciudadanos nos preguntamos: ¿las autoridades competentes no se dieron cuenta de los que estaba pasando? Con Oceanografía, la información que nos han dado nos lleva a pensar que durante 12 años la empresa en cuestión obtuvo contratos permanentemente por miles de millones de pesos.

Según datos a la mano en 2001 la empresa logra evitar el embargo e incluso declararse en bancarrota y, un año después, firma 32 contratos con Pemex y ahí empezó el auge de la empresa, que la convirtió en el principal proveedora de la paraestatal.

Le repito, lejos de las investigaciones, la pregunta es: ¿nadie se dio cuenta de las cantidades? Y los directores generales de Pemex no se enteraron. Esto huele muy mal y creo, estimado lector, que llegará lejos.

En el caso de la Línea 12 del Metro de la ciudad habrá, por supuesto, muchas cosas que saldrán a la luz pública y saldrán los nombres de empresas, empresarios, funcionarios, pésimo para la imagen de todos los que intervinieron. Hoy viviremos nuevamente el rescate de una mala administración.

Qué bueno que pararon la operación de la línea antes de que sucediera una catástrofe, ahora la catástrofe se le viene a Marcelo Ebrard que, aunque salió a defenderse, el efecto en la opinión pública ya se dio.

El público en general lo responsabiliza, aunque sabemos que directamente él no la construyó, pero sí llevo a cabo la contratación y, así como presumió ser la obra de su sexenio y llevó al entonces presidente de la República Felipe Calderón, hoy la opinión pública lo responsabiliza.

Por lo pronto, esto afecta severamente la carrera de Marcelo por la candidatura presidencial, que hasta el momento no tiene partido ni rumbo.

El PRD no le ha dado entrada a ese tema. Marcelo ha coqueteado con Movimiento Ciudadano, cada día más a la baja y el Partido del Trabajo, ambos, desesperados por conseguir votos porque, con la reforma política, podrían perder su registro en las próximas elecciones. Así las Cosas, hasta pronto.