Así las cosas...

Preguntas sin respuestas…

Los momentos que vive México son altamente delicados. La economía mundial se ha descompuesto, y repercute en el país. Los conflictos internos con los estudiantes, IPN y normalistas, aunado al asunto de Guerrero, agravan la situación.

Nada cuadra en el caso de Guerrero. Existen fosas comunes con cuerpos, hay 43 desaparecidos, heridos y muertos por ataque de policías, policías detenidos, autoridades prófugas, un gobernador rebasado, delincuentes muertos ligados al caso, investigaciones federales con pocos resultados, fuerzas federales desplegadas en el estado en busca de los desaparecidos y de probables responsables. Eso hasta donde sabemos, pero las cosas no concuerdan, el rompecabezas no se puede armar.

Son momentos de prueba para el sistema de justicia mexicano. El Ejecutivo federal ha puesto toda la carne al asador para resolver este asunto con urgencia por orden del presidente Enrique Peña Nieto, quien ha mostrado preocupación e interés para resolver esto.

Las piezas no concuerdan. El gobernador Ángel Aguirre se aferra a su puesto y los partidos políticos insisten en quererlo bajar, piden juicio político. PAN y PRD, que es su partido y que en un principio lo defendió, para después recapacitar y entrar en razón que eso no le convenía, retiró el apoyo. El PRI se ha mantenido a la expectativa solo pidiendo justicia, como todos lo hacemos.

Este caso no creo que se resuelva quitando al gobernador Aguirre, más bien debe quedarse para que responda las preguntas que todos nos hacemos. Sin duda el gobernador tiene responsabilidad política y administrativa.

Encontraron 28 cuerpos en el paraje de Pueblo Viejo y la autoridad dice que no corresponden a los normalistas por estudios del ADN. Esto es bueno por los muchachos desaparecidos, alimenta la esperanza de que aparezcan con vida, pero ¿quiénes son y por qué están ahí los cuerpos? Encuentran seis fosas más. Esto huele muy mal y la sociedad quiere una explicación y la verdad.

Una segunda hipótesis es que los estudiantes estén escondidos por voluntad propia con el solo objetivo de crear desconcierto y provocar coraje y reclamo social. Esta hipótesis nos lleva a otro tipo de preguntas: ¿Por qué? ¿Qué buscan? ¿Cuál sería su objetivo, la desestabilización del país? ¿Quién lo planeó? Nada podemos desechar.

Aunado a esto, el asunto del IPN que, a pesar de que les dieron todo, hoy rechazan la propuesta del gobierno. No se entiende porqué lo hacen. Esto me lleva a pensar que no es fortuito ni casual y que es algo preparado para ponerle una piedra en el zapato al gobierno. Pero ¿Quién está atrás?, es otra pregunta, si fuese el caso.

Por lo pronto, la buena imagen que México había logrado en los últimos meses se manchó y le toca al gobierno superar esta prueba, que bien la podemos considerar como la prueba de fuego para el actual gabinete. Así la Cosas, hasta pronto.