Así las cosas...

El Papa comunicador

Sin duda el Papa Francisco es un gran comunicador y logra colocar sus mensajes en el justo momento. Lo digo porque el Papa Francisco ha dejado huella en la conciencia de los mexicanos con claros no solo para los asistentes sino para todos aquellos, que incluso no lo oyeron, pero sí se enteraron. Aunque existen voces que aseguran que le faltaron temas profundos que no tocó, como el caso de Iguala.

Mensajes tan claros como el mandado a los 160 obispos y cardenales mexicanos en la catedral de la Ciudad de México a quienes les leyó la cartilla en un duro discurso donde critica y rechaza los privilegios y la corrupción en México.

En lo que fue su primer discurso en México, el sumo pontífice Francisco se mostró muy duro con el poder al afirmar que "el camino del privilegio fomenta la corrupción, la violencia y el narcotráfico". La reprimenda alcanzó a los obispos: "¡Si tienen que pelearse, peléense, pero a la cara!". La relación del Estado y la Iglesia nunca ha sido fácil; el país, de mayoría católica, reanudó relaciones con el Vaticano en 1992, y remato diciéndoles que "La Iglesia no necesita de príncipes".

Pero su eminencia Jorge Mario Bergoglio, habló con las palabras de la sencillez y claras: "Esto no está en el texto pero me sale ahora: Si tienen que pelearse, peléense; si tienen que decirse cosas, se las digan, pero como hombres, en la cara. Como hombres de Dios", dijo enérgico: "Después van a rezar juntos, a discernir juntos, y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal", exigió.

Pero el mensaje papal no solo quedo ahí, porque a la élite política reunida en Palacio Nacional también les mando un mensaje, cuando solo les saludo pero nunca les dio la bendición, que la pedían literalmente a gritos. Se comportó como un jefe de Estado.

Después fue a la Basílica y ahí pide "delicadeza" ante las culturas indígenas. Los indígenas. "Los indígenas de México aún esperan que se les reconozca efectivamente la riqueza de su contribución y la fecundidad de su presencia, para heredar aquella identidad que les convierte en una nación única y no solamente una entre otras.

El papa Francisco pronunció en Chiapas, uno de los Estados más pobres de México, un duro alegato contra "el dolor, el maltrato y la inequidad" sufrida por los pueblos indígenas. Les pidió perdón y llamó a los gobernantes a que también lo hagan por "excluirlos, menospreciarlos y expulsarlos de sus tierras". Bergoglio con su discurso puso un dedo en una llaga del México moderno: la prácticamente inexistente integración de los indígenas en la vida cultural, social y política del país. Así podríamos seguir y no tendríamos espacio para los mensajes de Francisco, la palabra de Dios en la tierra, que ha dado muestra y lecciones de mensajes y comunicación.

Así las cosas, hasta pronto.