Así las cosas...

Llegó el momento…

Una semana tiene el gobierno de Donald Trump y ya nos sacudió varias veces. En varias colaboraciones he insistido, estimado lector, que debemos de guardar la calma. Estoy seguro que de lo prometido por Trump a sus electores pocas cosas podrá llevar a cabo. El Congreso y los intereses económicos no se lo van a permitir. Sin embargo, no quiere decir que estamos sobre piso firme, no, estamos en piso resbaloso y debemos de actuar como tal.

La contestación del presidente Donald Trump a la negativa rotunda del presidente Peña Nieto, en el sentido de México no va a pagar el muro, ocasionó que Trump reaccionará como el niño caprichoso, mejor no jugamos a nada y me llevo mi pelota.

Tal vez así se interprete la reacción del gobernante americano, yo creo que está utilizando sus estrategias ocurrentes de negociación como un empresario y no como un político. Aquí se ve la carencia absoluta de una diplomacia. Debemos de guardar prudencia y actuar y decidir con mucho oficio político.

En el tema del famoso muro quisiera revisar algunos datos con usted. Para empezar, el muro existe desde hace muchos años. La frontera mide 3 mil 185 kilómetros de largo del océano pacífico en Tijuana, Baja California hasta el último punto en el golfo de México muy cerca de Brownsville.

Actualmente existen seis tramos construidos a los largo de esa frontera que hacen un total de mil 100 kilómetros de valla metálica que corresponde a 34.5 por ciento del total de la frontera. A lo largo de estos mil 100 kilómetros, existen diferentes tipos de muros para contener a peatones, para automóviles y un doble muro.

Estados Unidos está en todo su derecho de construir el muro para proteger sus fronteras, pero que pague por él y no nosotros. Un costo aproximado, dependiendo que tipo de construcción que se lleve a cabo, el baratito entre 12 mil y 15 mil millones de dólares y el de lujo que llegaría a un costo total de 40 mil millones de dólares. Se calcula que tardarían cuatro años en la construcción. Aquí el caso son la formas que, insisto, no hay diplomacia y mucho menos política, ese es el asunto.

El rompimiento con Estados Unidos a nadie le conviene. Ni a ellos ni a nosotros. Somos socios con un comercio diario de miles de millones de dólares, en materias primas, insumos, verduras, frutas, autos y muchos otros productos que reciben son de origen mexicano. Los intereses no lo van a dejar. Al tiempo. Así las Cosas, hasta pronto.