Así las cosas...

Impuesto a refrescos

En el marco de la discusión de los partidos políticos sobre la aprobación de la reforma hacendaria y fiscal en la cámara de diputados federal se ha desarrollado e implementado una guerra en los medios de comunicación por el tema del impuesto al precio por litro de los refrescos e impuesto a los dulces y comida chatarra.

La semana pasada le comente a usted en este espacio sobre la propuesta de la Conferencia Nacional de Municipios de México (Conam) en donde los alcaldes del país proponen un impuesto de dos pesos por litro al precio del refresco.

La iniciativa enviada por el gobierno contempla gravar los refrescos con un peso por litro y al parecer así se quedará, es un acuerdo tomado ya.

Esto provocó la reacción en contra de la industria refresquera y cámaras industriales argumentando que el impuesto no resolverá el problema de obesidad y diabetes, afectará a las clases mas pobres y una serie de argumentos más, que solo ponen a flote más los inconvenientes de consumir refresco.

En esta guerra de desplegados y entrevistas, los refresqueros aceptan que existe obesidad y que finalmente el impuesto lo pagará el consumidor y no resolverá el problema de obesidad y solamente afectará la economía de las familias y comerciantes.

Lo cierto es que hoy nos enteramos que los refresqueros consumen más la fructuosa de maíz que azúcar de caña. Esto según los especialistas es más dañino y lo hacen por economía sin importar mucho los valores nutricionales, según publicó en MILENIO la alianza por la salud alimentaria. Es claro que el refresco no es alimento.

Pero los datos son contundentes. Al año el gobierno federal destina 80 mil millones de pesos a la atención de enfermedades derivadas de la obesidad. Siete de cada 10 mexicanos padece de obesidad o sobrepeso. 60 mil millones de pesos gasta el gobierno para atender la rehabilitación derivadas de la diabetes y un muy alto porcentaje de pacientes que llegan a los CRIP llegan para rehabilitarse por amputación de pierna por consecuencia de la diabetes.

El problema es mayúsculo. Estamos hablando de un problema de salud pública, de hábitos alimenticios pero también de grandes ganancias. La verdad es que los grandes intereses económicos hoy predominan. Este tema dará mucho más, por lo pronto el congreso va en contra de la gordura y a favor de la salud. Bien.

Así las cosas, hasta pronto.