Así las cosas...

Enfrentamiento viejo…

La política nacional ha visto durante los últimos días el enfrentamiento de dos amigos, cómplices y ahora enemigos. Carlos Salinas de Gortari y Manuel Camacho Solís, que compartieron el poder y hoy se han atacado con declaraciones en la prensa y se han dicho fuerte, pero no lo suficiente. Han dicho sus medias verdades o medias mentiras.

El ex presidente de México, Carlos Salinas, en una entrevista con motivo del 20 aniversario del TLCAN, promovido y firmado por él durante su sexenio, al tocar el tema del levantamiento en Chiapas, asegura que Camacho Solís, comisionado en ese entonces, pasó a ser intrascendente; ambos se acusaron de padecer amnesia, y Camacho asegura haber dicho a Salinas sobre la corrupción y asuntos de su hermano Raúl. Salinas contesta: es penoso reclamarle a un ex presidente lo que no le dijo al Presidente, es poco valiente.

Todo ya lo habíamos escuchado, nada nuevo aportan. Los insultos son cosa común hoy en día entre los políticos. Lo que queremos saber: sobre el asesinato de Luis Donaldo Colosio, luego de Francisco Ruiz Massieu, el error de diciembre de 94, y la decisión para elegir al sucesor de Colosio como candidato; son temas de los que no se han dicho las verdades.

Ellos pueden hablar a fondo sobre éstos, sobre todo Salinas de Gortari, pero también creo que no lo hará y las verdades que buscamos se las quedan. Lo cierto es que Salinas, por mucho, demuestra una vez más su inteligencia y sagacidad por encima de Camacho Solís. "Solo le dediqué una línea a Manuel mi ex empleado", dice el ex presidente.

El choque de trenes se verá en breve. Los partidos políticos en la cámara de diputados que piden con singular furia juicio político para el ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León, por haber entregado la red ferroviaria a una trasnacional, durante su sexenio y que hoy es socio y administrador.

Los diputados del PRI, PRD, PT y Movimiento Ciudadano dicen y califican que es un acto inmoral haber defendido públicamente a la transnacional ferroviaria Kansas City Southern.

La respuesta es simple, es empleado de la trasnacional y estaba haciendo su chamba. Esto no es inmoral, lo que sí sería inmoral es haber vendido la red ferroviaria con privilegios y a precios no acordes con el costo real.

Los legisladores aseguran que es inexplicable la privatización a risible costo de mil 400 millones de dólares. Lo más grave es que el país se quedó sin la empresa que durante años movió a los mexicanos incluyendo a la Revolución Mexicana. Esto sí calienta.

Así las cosas, hasta pronto.