Así las cosas...

Descomposición…

Los lamentables hechos ocurridos en México en las últimas semanas nos ponen a reflexionar y pensar detalladamente qué hicimos mal. La descomposición de la sociedad es evidente. Esto no es cosa de un sector o área. Los hechos sin duda corresponden a la delincuencia. Tres estados están en rojo: Guerrero, Tamaulipas y Oaxaca. Existen otros que están muy cerca de hacerse notar. Chihuahua es otro, pero por otras circunstancias.

El esfuerzo del presidente Enrique Peña Nieto es indudable. Logró lo que ningún mandatario en tan corto tiempo. Hoy en día ese esfuerzo no se ha perdido pero se ha nublado la brillantez con que se había hecho. El espíritu reformador del jefe del Ejecutivo no tiene parangón. Hoy el Presiente debe de consolidarlo pero no le ayudan.

La sociedad ha visto cómo impunemente los vándalos hacen y deshacen a placer y nos preguntamos ¿la autoridad dónde está? Pasó en Guerrero y luego en el Distrito Federal. Han prendido fuego y destruido edificios públicos del gobierno de Guerrero, edificios de partidos políticos, patrullas, automóviles particulares, una estación del metrobús en la ciudad de México, hicieron arder la puerta principal de Palacio Nacional y, hasta el momento de escribir esta colaboración, los últimos de sus actos de provocación, incendiaron las instalaciones del Congreso local en Guerrero.

¿Qué pasa? ¿Por qué no los detienen? ¿Por qué no paran a este grupo escudado en la lucha de los padres y compañeros de los estudiantes desaparecidos de la escuela rural de Ayotzinapa? Porque a la opinión pública nos queda claro que no son ellos quienes han hecho los desmanes. Son grupos infiltrados para ello, son profesionales de la anarquía, el desorden y la violencia.

Buscan a como dé lugar que el gobierno los reprima para buscar muertos y heridos y acusar a las autoridades, a las que sean, federal o local, de asesinos. Son los mismos grupos que el día 1 de diciembre de 2012 agredieron la Cámara de Diputados y buscaban que hubiera un muerto, que por momentos se pensó que se había dado pero, no, simplemente estaba actuando.

La autoridad tiene enfrente la responsabilidad de poner en orden y apresar a estos rufianes y encerrarlos conforme a la ley y no soltarlos a los dos días porque no se presentaron pruebas o el expediente o denuncia no fue bien elaborada. Ya estamos cansados de eso, desde hace muchos, pero muchos años.

Los funcionarios, todos, deben ayudar al Presidente. Deben asumir su responsabilidad con entereza, inteligencia, astucia y, sobre todo, profesionalismo. Hoy el tema de la seguridad sin duda es la parte en la que más se requiere trabajar. Desde los servicios de inteligencia de las diversas dependencias hasta los cuerpos policiacos. Todos le deben de responder a los ciudadanos. La pregunta es: ¿En dónde nos perdimos?

Así las Cosas, hasta pronto.