Tras bambalinas

"¿Quién teme a Virginia Woolf?"

No me explico por qué, pero por alguna extraña razón no había leído ni visto, ni siquiera en su versión cinematográfica, una de las obras capitales de la dramaturgia moderna: ¿Quién teme a Virginia Woolf?

Claro está que sabía de su existencia; sabía también de su complejidad y fuerza, y evidentemente sabía del enorme reto actoral que significa para la pareja protagónica.

Por ello tenía un interés especial en ver la versión que ahora se presenta en el Foro Chapultepec.

A mi interés por la obra le sumo mi admiración por el trabajo de Blanca Guerra y de Álvaro Guerrero, a quienes siempre he visto en actuaciones espléndidas.

Por si fuera poco la dirección de escena es del argentino Daniel Veronese, de quien he visto algunos montajes, y siempre me ha sorprendido muy gratamente.

El panorama, pues, no podía ser más esperanzador, aunque no quise lanzar  las campanas al vuelo, porque así he sufrido varios descalabros. Por fortuna en esta ocasión no sucedió.

He de decir primero que la obra me impactó por su crudeza, por su vigencia, por su fuerza. Si hoy, a medio siglo de su estreno, resulta dura, cómo la habrá recibido el público de principios de los años 60.

Excelente además el trabajo de adaptación y dirección de Veronese, quien llena la puesta en escena de una fuerza y una ironía que impacta en los personajes y en el público.

Blanca Guerra, como acostumbra, sale a escena cual toro al ruedo y se gana orejas y rabo con un trabajo intenso, fuerte, preciso. Lo mismo, afortunadamente,  sucede con Álvaro Guerrero.

Es como si se tratara de un mano a mano para determinar quién lo hace mejor. Ambos son ganadores.

Y también afortunadamente los jóvenes Adriana Yabré, a quien he visto en tres o cuatro montajes y siempre lo hace estupendamente bien, y Sergio Bonilla, muy bien.

No cabe duda que Edward Albee escribió uno de esos textos destinados a perdurar, a inquietar, a molestar al espectador. La obra opera como un gran espejo en el que todo mundo nos vemos reflejados. No hay que estar casado, no hay que trabajar en una universidad (como los cuatro personajes de esta obra). No, basta con existir  para ser atacado por otro ser humano que tratará de dominarlos. A final de cuentas el mundo es de los más fuertes.  

De viernes a domingo hay que ir al foro Chapultepec para descubrir ¿Quién  teme a Virginia Woolf?

hugohernandez@mejorteatro.com