Tras bambalinas

"La sangre de Antígona"

Se dice que el nuestro es un país de grandes actrices. Y si echamos una rápida mirada al pasado, podremos comprobar la validez de la afirmación, que no se queda únicamente en la historia, sino que hoy sigue siendo vigente.

Un botón de muestra de que esto es cierto es el trabajo de Érika de la Llave, una actriz realmente espléndida que forma parte de la Compañía Nacional del Teatro y cuyo talento puede ser admirado actualmente en La sangre de Antígona, un impactante montaje que se presenta en el teatro Jiménez Rueda, a un costado del Monumento a la Revolución.

Un amigo, que fue compañero de Érika en la preparatoria, me comentaba que en aquellos entonces hicieron un montaje estudiantil de Jesucristo superestrella, y ella destacaba de entre todos por su talento, pero especialmente por su compromiso con la escena. “Demasiado apasionamiento, pensábamos  entonces, recuerda mi amigo, y agrega: ‘Cómo íbamos a imaginar que ella iba a dedicarse  a esto’.”

Para dedicarse de lleno a esto, Érika estudió en el Centro Universitario de Teatro (UNAM), y hasta la fecha ha participado en más de treinta puestas en escena y ha sido dirigida por materialmente todos los grandes directores de este país.

Fedra y otras griegas, Dolores o la felicidad, Las mujeres sabias, Alicia detrás de la pantalla, Edip en Colofón, Ser es ser visto, Egmont, El malentendido, El jardín de los cerezos, Lados: los del actor, Misericordia y El círculo de cal son algunos de los montajes en los que ha brillado.

Hoy, en La sangre de Antígona, Érika demuestra que es ya una primerísima actriz joven. Su fuerza escénica es apabullante, materialmente vive cada instante de esta impactante puesta en escena y deja al público helado ante el dolor y el abatimiento de este personaje que es el prototipo de la congruencia, la valentía y el amor fraternal.

Excelente montaje éste de la CNT, que rescata la obra de José Bergamín, y pone la mirada en un tema que inunda noticieros y primeras planas de diarios en todo nuestro país, que si bien no está en guerra, vive una precaria situación en la que muertos, desaparecidos, enfrentamientos entre hermanos  (como el que narra esta puesta en escena) son aquí el pan de cada.