Tras bambalinas

"Los ojos de Ana"


Castillos, princesas dormidas mágicamente, ranas que en realidad son príncipes encantados, alfombras voladoras o lobos que se comen a abuelitas desprevenidas son en la actualidad temas casi, por no decir enteramente, obsoletos en el teatro dedicado a los niños y adolescentes.

Los temas que hoy interesan al público son otros; por fortuna hay compañías que tienen el pulso y la inteligencia suficientes para atender a esa demanda. Una de ellas es Los endebles, que encabeza Boris Schoemann y que actualmente tiene en cartelera  Los ojos de Ana, una puesta en escena pensada principalmente para el público adolescente, en la que el hilo conductor son temas como bullying, desempleo, vandalismo, discriminación y racismo.

Escrita por el francés Luc Tartar, y estupendamente traducida y adaptada por  Humberto Pérez Montera, Los ojos de Ana es un montaje que invita al espectador a encender la imaginación, pues la protagonista de esta historia solo aparece a través de lo que los otros personajes-narradores hablan de ella.

Y la visión que los espectadores recibimos del mundo en el que se mueve Ana no es nada grata: agobiados por sus propios problemas (económicos, laborales, personales, etcétera) los padres de hoy se olvidan de sus hijos, y éstos en la adolescencia se vuelven agresivos, retraídos,  intolerantes o apáticos, pero sobre todo incapaces de relacionarse sana y abiertamente con el mundo y las personas que los rodean.

Hay que agregar que a esa anécdota, que en sí misma es ya transgresora, se suma una adaptación en la que groserías, modismos, y todo el lenguaje propiamente dicho, son enteramente reales, como hablamos la gente de la calle, lo cual hace que el público se identifique plenamente con lo que ve en el escenario. Por ello, la obra es recomendada para un público mayor a 12 años.

Como siempre, Schoemann no se limita a ilustrar el texto, sino que llena el montaje de detalles y lo lleva por caminos que obligan al espectador a poner su granito de arena para completar el mensaje, lo cual en este caso se agradece doblemente, pues el público joven no solo se entretiene, sino que se involucra y siente que es parte del montaje mismo.

Un aplauso para  el elenco: Mahalat Sánchez, Guillermina Campuzano, Alejandro Morales, José Cremayer y Christian Diez.

Sábados y domingos a las 12:30 horas, en el teatro Orientación, atrás del Auditorio Nacional, sucede la magia de Los ojos de Ana, una obra para niños, jóvenes y padres de hoy, que buscan en el teatro algo más que un rato de evasión.  

hugohernandez@mejorteatro.com