Tras bambalinas

'Nada'


Tengo siete sobrinos; dos de ellos en plena adolescencia y otros dos que llegarán a esa difícil edad en un abrir y cerrar de ojos. Por ello me encantan y me angustian las obras que tienen que ver con esa etapa de la vida (de la cual he de confesar que ya ni me acuerdo como la viví).

Este dato (que al lector seguramente no le interesa para nada) viene a colación luego de ver precisamente Nada, una obra excelente que todos aquellos que convivan con adolescentes debieran ver.

Escrita por la danesa Jeanne Teller, Nada es originalmente una novela que fue publicada en el año 2000, y que fue censurada en Bélgica, Francia y Dinamarca; y llega al teatro de la mano de Mariana Giménez como directora y Bárbara Perrín Rivemar como adaptadora.

Frente a estos antecedentes, la pregunta obligada es ¿por qué se censura una historia?

Vivimos en un mundo cada vez más deshumanizado, en el que especialmente la gente joven (y más los adolescentes) encuentra cada vez más difícil algo que les motive en realidad, que los haga querer vivir a plenitud. No hay NADA valioso.

A ese panorama se enfrentan los seis personajes, casi niños, de esta historia. Y en ese afán por hallarle sentido, significado a la vida, se van retando unos a otros hasta que las pruebas a las que se someten resultan aterradoras.

Un montaje paradójicamente divertidísimo y terrible, con un final que, al menos yo, quiero interpretar como alentador.

Realmente impacta lo que sucede en el escenario, no solo por su calidad, sino especialmente porque uno sabe qué se trata, de un reflejo fiel de lo que se vive día a día en cualquier sitio del planeta. ¿Quizá de ahí la censura? Para no invitar a los jóvenes a “seguir el mal ejemplo” de los personajes de Nada.

Estupendo trabajo en todas sus áreas, que se concreta en las excelentes actuaciones de Eduardo Abraham, Lila Avilés, Pablo Marín, Andrea Riera, Lucía Uribe y Leonardo Zamudio. Nada se presenta hasta el 16 de diciembre en el teatro Santa Catarina,  en Coyoacán, y padres, maestros, tutores, pero sobre todo adolescentes tienen que ver, para intentar, al menos, dar marcha atrás a esa sinrazón en la que estamos sumergidos todos.

hugohernandez@mejorteatro.com